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Domingo, 25 de junio de 2017
Publicado en INTERNACIONAL Martes, 20 de junio de 2017 00:00

¿Venderá Macron las joyas de la corona?

Pablo García (Carax Alphavalue) | Tras la victoria de Macron en las legislativas francesas, les quiero hablar del mecano de las participaciones estatales del Estado galo y las repercusiones que la llegada del joven Presidente de la República puede acometer.

 

El nuevo Gobierno en Francia, con un carácter más liberal, creo que podría llevar de nuevo a que se reabriera la polémica sobre la necesidad o no de que el Ejecutivo tenga una cartera de inversiones como la que posee actualmente. Dicho “holding” está valorado en cerca de 80.000 millones de euros. En este listado de compañías encontramos a 12 nombres donde el Gobierno galo está presente a través de su fondo soberano (FSI), el sistema bancario francés o a través de diversos brazos financieros (CDC y BPI).

 

Nuestras estimaciones apuntan a que entre 50 y 60 billones de euros podrían ser vendidos, incluso contando con EDF y ENGIE, aunque para estas últimas se necesitaría modificar el sistema legislativo actual. Un avance en este sentido, sería visto por el mercado como una señal positiva, incluso a pesar de que no le sirva demasiado para reducir la deuda de 2,2 trillones de euros.

 

Dado que este nuevo Gobierno viene con ideas nuevas, soy de la opinión que pronto empezaremos a ver estas señales positivas con un guiño especial tanto al mercado como a los inversores. De hecho, una de las sociedades gubernamentales encargadas de la gestión de participaciones estatales, BPI France, anunció hace escasas semanas la venta del 5,67% de la constructora y concesionaria EIFFAGE.

 

La historia fue de las que no se olvidan. En su día Eiffage tuvo que defenderse de un intento hostil de compra por parte de la española SACYR. Uno de los casos más recordados en mercado en el que los trabajadores salieron al rescate de su compañía. La presencia del Gobierno francés, tanto en su accionariado como en la otra parte de la mesa a la hora de otorgar las concesiones, hacía muy contradictorio su papel, como tantas veces hemos criticado desde AlphaValue. Si les parece, vamos caso por caso:

 

EDF: Para la utility francesa, de no ser por el respaldo del Ejecutivo, le habría sido casi imposible encontrar la financiación necesaria para continuar con su actividad, ya que tanto las obligaciones a largo plazo en sus planes de pensiones, como los costes de desmantelamiento de sus plantas nucleares, habrían sido losas insuperables de afrontar con su estructura actual de flujos de caja. El 84% de participación gubernamental garantiza su futuro y oculta el desastre financiero con el que convive. La venta progresiva de la parte que pueda ser vendida (ya que hay una gran parte que no se puede legalmente), es la única salida viable con la que intentar frenar las gigantescas pérdidas que arrastra.

 

CNP: La aseguradora de vida francesa juega con la particularidad de que no necesita tener una red de distribución, ya que sus productos son vendidos a través de su caja de ahorros (Caisses d´Epargne) y sus oficinas de Tesorería. La francesa tiene además presencia en Brasil, Italia y España. En este sentido, no vemos necesidad de que el Gobierno mantenga bajo su paraguas a la aseguradora, de ahí que la veamos como una de las opciones más claras de desinversión. 

 

ORANGE: Tampoco aquí tiene sentido que el Estado controle el 27% del capital. El negocio es lo suficientemente competitivo para que pueda manejarse sin el proteccionismo del Estado. A esto hay que añadir la oposición que siempre ha mostrado Bruselas a cualquier tipo de intervención estatal en este ámbito. Por ello la participación en Orange podría ser vendida también sin problemas y con suerte de esta forma facilitar la consolidación del sector en Francia. Hay que recordar que el año pasado se truncó la operación entre Orange y la filial de BOUYGUES, Bouygues Telecom. Incluso se ha especulado sobre la posibilidad de que tanto Orange como ILIAD hubieran mantenido conversaciones para repartirse sus activos.

 

ENGIE: La antigua Gaz de France parece haber recobrado algo de valor desde que ha iniciado su giro hacia el negocio de energías renovables y servicios medioambientales. Pero, en este caso, la gasista se encuentra atada de pies y manos debido a la ley que obliga al Estado a tener un tercio del capital, además de la acción de oro. Lo más beneficioso sería un cambio legislativo, aunque lo vemos algo utópico debido a los pocos beneficios políticos que ello conllevaría. Aunque la acción de oro está prohibida en la UE, parece que Francia tiene su propia “acción de oro” en Bruselas. Pero, aparte de proteger a la industria local, lo que le hace es ser ineficiente y poco competitiva.

 

AIRBUS: Otro claro ejemplo de fácil y justificada desinversión. El management del fabricante aeroespacial y equipamiento de defensa ha demostrado a lo largo de los últimos años lo competente que ha sido. Incluso lo sería mucho más sin la presencia de los Gobiernos, tanto alemán como francés.

 

PARIS AÉROPORT: El operador aeroportuario tiene un negocio regulado cuyo marco está impuesto por el propio Gobierno. No vemos la necesidad de que el Ejecutivo se mantenga aquí, incluso habría un candidato claro como VINCI a quien encajaría perfectamente dicha participación, dado que, actualmente tiene un 10% de los derechos de voto de Paris Aéroport y ha incrementado en los últimos años su cartera de concesiones aeroportuarias.

 

THALES: La fuerte exposición al sector defensa hace que la participación sea una cuestión que suscite cierta sensibilidad. Pero se ha visto que, conservando la acción de oro (golden share), es suficiente para mantener vigentes los intereses del Gobierno en asuntos de defensa. Por este motivo creemos que también aquí el nuevo Ejecutivo debería vender el 27% que posee en el capital.

 

PEUGEOT: Es cierto que el Gobierno le dio en su día el respaldo financiero necesario para solventar los diferentes problemas financieros. Pero a día de hoy creemos que ha llegado el momento de plantear la salida del 12,9% del capital.

 

EUTELSAT: Otra historia donde no entendemos bien la presencia del Estado en el accionariado. Podría tener sentido hace años, cuando el proyecto surgió como una operación intergubernamental. Pero a día de hoy, cuando el sector se ha desarrollado de forma notable y se ha convertido en uno mucho más competitivo, no creemos que sea necesario ningún tipo de protección. La presencia actual estatal alcanza el 25,6%.

 

AIR FRANCE-KLM: La aerolínea es el ejemplo perfecto para comprobar cómo las cosas pueden ir cada vez a peor cuando un Gobierno no solo actúa como accionista, sino también como el encargado de nombrar a los puestos directivos. A esto hay que añadir el enfrentamiento abierto que mantiene con los sindicatos. Se torna necesario y urgente que el Ejecutivo se deshaga del 17,6% que ostenta en la aerolínea.