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Jueves, 14 de diciembre de 2017
Publicado en Native AD Lunes, 27 de noviembre de 2017 00:00

XXV Aniversario de la Alta Velocidad en España 1992-2017

La transformación que la alta velocidad ha generado en el sistema ferroviario español durante los últimos 25 años puede observarse a través de varios datos. Más de 35,2 millones de viajeros utilizaron los servicios de alta velocidad de Renfe en 2016, incluidos servicios Ave, Avant y Alvia.

Desde 1992 la cifra acumulada de viajeros que han utilizado la red de alta velocidad en España asciende a 357,5 millones de viajeros.

 

En España, el uso de la alta velocidad va más allá del Ave: trenes Alvia, por ejemplo, utilizan parcialmente las líneas de alta velocidad y circulan posteriormente por vías convencionales. Esto ha supuesto un importantísimo ahorro de tiempo y una mejora en los viajes de millones de españoles, y es que el 65% de los viajeros (7,4 millones) de trenes de larga distancia de Renfe que circulan por la red convencional utilicen parcialmente la red AV. Esto es posible gracias a uno de los factores tecnológicos que distinguen el modelo español: la introducción de trenes con un sistema de ancho de ejes variable y de intercambiadores de ancho en vía para poder combinar la red convencional (1.668 mm) con la red de alta velocidad (1.435 mm) y extender sus ventajas a más provincias y ciudades: 27 provincias y 47 estaciones conectadas que cubren más del 67% de la población española actualmente.
Estos datos han permitido al ferrocarril superar al modo aéreo en el mercado peninsular del transporte y cambiar por completo su percepción entre la ciudadanía. El tren es, por tanto, 25 años después del primer servicio de alta velocidad, el principal modo de transporte colectivo elegido en España para trayectos de larga distancia peninsulares.

 

El valor del tiempo


El incremento de la velocidad comercial media que permite el sistema de alta velocidad ferroviaria es el factor clave que ha provocado la transformación del sistema de transporte peninsular en España. Los datos muestran un antes y un después en las principales conexiones donde el tren de alta velocidad ha irrumpido. La velocidad comercial media se sitúa hoy en 222km/h por la red de alta velocidad, superior a la de Japón y Francia.

 

Energía, carbono y externalidades


El ferrocarril es uno de elementos centrales para una economía baja en carbono y el impacto de los servicios de alta velocidad en España durante los primeros 25 años lo pone de manifiesto.
La actividad de transporte de Renfe en los servicios de alta velocidad entre 1992 y 2016, tanto de larga distancia como de media distancia (346 millones de viajeros), han permitido un ahorro para la sociedad estimado en 4.286 millones de euros si se evalúa en términos económicos el impacto sobre el cambio climático, la contaminación y la tasa de accidentes que habría tenido realizar este transporte por otros medios.
Hacia un transporte ferroviario de cero emisiones
El 89% del volumen de transporte de viajeros y mercancías de Renfe se desarrolla por redes electrificadas y está, por tanto, parcialmente descarbonizado en base al actual mix eléctrico (53% sin emisiones y 33% renovables). La empresa mantiene activa una estrategia de sostenibilidad y eficiencia energética que incluye un nuevo acuerdo con Adif para profundizar en varias áreas propias del sistema ferroviario, mejora de prácticas de consumo y ahorro de energía o proyectos de innovación para analizar la tracción mediante gas natural licuado o pilas de hidrógeno como potenciales sustitutos del combustible fósil.
Las emisiones de CO2 específicas del ferrocarril se han reducido un 63% en el caso de viajeros y un 48% en el caso de mercancías entre 1975 y 2013.


Calidad


El crecimiento de la demanda en los servicios de alta velocidad es consecuencia de una notable inversión pública y un desarrollo tecnológico sobre los factores que distinguen a la alta velocidad ferroviaria: velocidad media, seguridad, confort, fiabilidad y puntualidad. Juntos, sitúan al tren en un nivel de calidad muy alto respecto a 1991 y han transformado su percepción entre los ciudadanos.
De una calidad percibida del 5,7 sobre 10 en los servicios de Largo Recorrido en 1991 se ha pasado en 2016 a una calidad percibida del 7,87 en los servicios de Alta Velocidad – Larga Distancia, del 8,07 para los servicios Ave y del 7,86 para los servicios Avant (Alta Velocidad Media Distancia).

Casi 32 millones de viajeros usaron los trenes de larga distancia en España en 2016, un 102% más que en 1991