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Publicado en Noticias Premium Lunes, 12 de marzo de 2018 08:30

Juan Arena: “Deberíamos preguntarnos por qué ha habido que regular el cumplimiento”

Fernando Rodríguez | Consejero de Ferrovial, Laboratorios Almirall y Meliá Hotels International, Juan Arena, afirma en un claro acto de contrición: "la ética ha estado siempre ahí y el hecho de que se tenga que regular es una mala noticia. El deber de cuidado y el de lealtad forman parte de la labor de cualquier consejero (...) aunque una y otra vez eso no se haya visto en las grandes catástrofes empresariales".

 

La legislación y los códigos de buen gobierno, tanto europeos como nacionales, han introducido mucha presión sobre las comisiones de auditoría de los consejos de administración y también han puesto el énfasis en que exista una cultura de cumplimiento de la ley más allá del compliance formal. ¿Cómo ve estos cambios?

 

La ética ha estado siempre ahí y el hecho de que se tenga que regular es una mala noticia. Forma parte de la labor de cualquier consejero el deber de cuidado y el deber de lealtad. Y aquí está metido el plano ético. Las comisiones en las que he estado siempre han tenido claro lo que se debía y no se debía hacer. En relación a las tareas, se han complicado muchísimo, no solo en el número sino también en dificultad. En su día, la función de las comisiones era velar por la corrección de las cuentas, que venían avaladas por un auditor externo. Los consejeros no tenían que dedicar mucho más tiempo a esto. A veces preguntabas, si tenías dudas, o cambiabas lo que hubiera que cambiar. Ahora hay muchas cuestiones que tienen que ver con el mapa de riesgos, con el compliance, los sistemas de control de la función financiera… Una panoplia de cuestiones a las que tienes que dedicar mucha más atención, mucha más concentración y un equipo más grande donde cada uno toca un instrumento. Y la comisión de auditoría actúa como director de esa orquesta que, por mucho que se empeñe y disponga de gente extraordinariamente experta, no tiene capacidad para entrar a fondo en todos esos temas y, por tanto, se basa en la confianza en los ejecutivos en el marco ético en el que se debe desenvolver la empresa y en el conocimiento que tienes por tu experiencia en las empresas. Es evidente que todo se ha complicado muchísimo y la comisión de auditoría representa una carga muy importante para el Consejo.

 

Una cuestión añadida es el aumento de la responsabilidad civil y penal de los consejeros.

 

En mi caso, al menos, no es lo más importante: hago siempre lo que creo que debo hacer. Lo he hecho toda mi vida. Lo más importante es cumplir. Si cumples y haces lo que debes en el marco ético y legal, la responsabilidad penal no va a existir. Puedo entender que el regulador ponga la ley sobre la mesa para evitar abusos. Hay que entender que todo esto nace de las catástrofes que ocurren de vez en cuando en el mundo, de empresas que no han estado bien gobernadas y han destruido valor en cantidades muy sustanciosas a lo largo de días, semanas y meses, y que el regulador intenta paliar a base de leyes que indican al consejero que va a ser responsable personal de esas conductas. Esto añade preocupación, pero en mi caso no ha sido algo que me hiciera hacer cosas que no quisiera, sino que he seguido haciendo lo que creía que debía hacer. Poniendo, si quieres, mucho más cuidado, no porque tuviera más exigencia ética, sino porque hay muchas más cosas que atender. Hay más un espíritu que una letra en mi caso.

 

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