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Lunes, 25 de junio de 2018
Publicado en Noticias Premium Lunes, 11 de junio de 2018 08:00

Italia en la encrucijada: ¿salvar el euro o salir de él?

Giacomo Bracci | El resultado de las últimas elecciones italianas ha sido interpretado por muchos observadores como el resultado de un profundo descontento popular. Los ciudadanos han expresado diferentes necesidades insatisfechas, desde mejores y más altos niveles de empleo hasta la defensa de las fronteras económicas y geográficas del país; sin embargo, la solicitud de más protección es un denominador común para las demandas del electorado italiano.

 

La difícil relación entre Italia y el marco económico de la zona del euro ha desempeñado un papel importante en impulsar estas demandas. Las normas fiscales a las que están sujetos los países de la zona del euro, que no se limitan a la deuda nominal y el coeficiente de déficit de Maastricht con respecto al PIB, sino que también exigen que los estados miembros logren un presupuesto equilibrado en términos estructurales en un horizonte de tres años. Por lo tanto, los estados miembros no pueden seguir una política fiscal expansiva incluso cuando existan dos factores acomodaticios: primero, una garantía indirecta del BCE sobre la deuda pública de los miembros de la eurozona desde la famosa declaración de Mario Draghi de 2012 –"lo que sea necesario" para rescatar el euro–; en segundo lugar, la relajación cuantitativa del BCE ha reducido drásticamente el costo de financiación de los estados miembros.

 

Sin embargo, el paraguas del BCE aún está condicionado al cumplimiento de las reglas fiscales establecidas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, con lo que hay espacio para el estímulo fiscal. Sin embargo, como Matthew Klein escribió recientemente en el Financial Times, la posición fiscal de la eurozona no tiene sentido: la tasa global de desempleo permanece en 8,7%, muy cerca de los niveles anteriores a la crisis, y la distribución del desempleo es extremadamente sesgada.

 

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