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Lunes, 25 de junio de 2018
Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Martes, 12 de junio de 2018 10:00

Más allá de Donald Trump y Kim Jong-un: ¿Podemos fiarnos de Giovanni Tria?

Intermoney | El encuentro entre Estados Unidos y Corea del Norte, que ha empezado durante la madrugada europea en Singapur, es una de las principales citas de una jornada en la que escasearán los indicadores en ambos lados del Atlántico.

 

Una cita que suponía el inicio de un acuerdo para “dejar el pasado atrás” y la apertura de una nueva era de entendimiento, aunque todavía hay que esperar para conocer el contenido del encuentro que será revelado en una rueda de prensa posterior. Aun así, el valor de la reunión debe relativizarse desde la perspectiva económica ya que las tensiones con Corea del Norte, en determinados momentos, han servido más como una excusa para los mercados que como un catalizador real para sus movimientos.

 

De forma que asignamos un valor mayor a la votación de hoy en el Parlamento del Reino Unido del proyecto de ley que debería regir la desconexión de la UE. Las negociaciones y los pasos en este sentido están yendo más lentos de lo que cabría desear y debemos tener en cuenta que el tiempo empieza a escasear. El 29 de marzo de 2017, el Reino Unido comunicó al presidente del Consejo de la Unión Europea su intención de abandonar la comunidad europea, momento a partir del cual empezó a contar un periodo de 2 años durante el que deberían negociarse los detalles de la salida, antes de que esta tome forma.

 

La posibilidad de asistir a una prórroga del periodo negociador seguirá encima de la mesa hasta el último momento, si bien la necesidad del respaldo unánime del resto de socios de la UE hace que “jugar esta baza” atesore importantes riesgos. Por lo tanto, cobra gran valor el saldo de la votación de hoy en el Reino Unido, pues del resultado de la misma depende el posicionamiento británico en el Consejo Europeo de finales de mes.

 

En este contexto, habrá que permanecer muy atentos a los “tira y afloja” políticos en Reino Unido ante un escenario que, en caso de deteriorarse, reforzaría ciertas especulaciones que plantean elecciones a finales de año. De hecho, la situación es tal que se dan choques difícilmente explicables como el acaecido entre el secretario de Estado de Negocios, Energía y Estrategia Industrial, que correctamente defiende la permanencia británica en el sistema europeo de estándares para los productos y servicios, y el secretario de Comercio, Liam Fox, que propugna la aplicación de una nueva normativa nacional. Una circunstancia que, simplemente, alimentaría los costes de las empresas británicas y haría más difícil su vida en el exterior.

 

Luego, existen motivos para seguir de cerca los activos británicos y no como consecuencia de sus datos del mercado laboral de hoy, aunque los inversores en ambos lados del Atlántico ya tendrán su mirada puesta en las reuniones de la Fed y el BCE. Respecto a la primera, se descuenta un nuevo incremento de tipos en 25 p.b y otro paso más para acelerar el ajuste del balance que no serán puestos en entredicho por los cifras del IPC estadounidense en mayo. De acuerdo con nuestra previsión, la inflación en Estados Unidos repuntará hasta 2,8% a. (vs. 2,7% consenso de Bloomberg) y lo hará impulsada por los precios del petróleo y el comportamiento en otros ámbitos como la telefonía y los bienes y servicios sanitarios.

 

El anterior dato servirá a los mercados para reafirmar sus expectativas hacia la menor generosidad de la Reserva Federal, pero sin sobrerreaccionar. En la entidad descontaban el resurgir de los precios durante la primavera, si bien este ha sido algo más intenso de lo esperado como consecuencia del repunte del petróleo. No obstante, la referencia de la autoridad monetaria estadounidenses es el deflactor subyacente del consumo personal y esto garantiza su abstracción de las oscilaciones de las componentes más volátiles de los índices de precios.

 

Más incertidumbre seguirá deparando el posicionamiento comercial de Estados Unidos, después del grave desencuentro que causó la postura de Trump en el G-7. Desde Europa, se apunta claramente que no se darán acercamientos rápidos a este respecto, al tiempo que se construye una respuesta proporcional a los aranceles americanos. Unas cuestiones que, junto a las ramificaciones de las alzas del crudo, tendrán efectos negativos sobre la confianza de los inversores y analistas alemanes. Sin embargo, lo que más pesará en el índice ZEW será el carácter decepcionante de los últimos datos de la industria en Alemania, siendo especialmente visible en la corrección de la componente de expectativas.

 

El anterior dato no será incompatible con la resistencia del euro y la continuidad de las ventas de deuda soberana en los países del corazón de la UEM, ante un BCE que se encamina hacia una política monetaria menos generosa. Otra cuestión será la periferia, dado que las palabras del ministro de Economía de Italia han servido de un importante bálsamo cuya duración debe evaluarse. Tria apuntaba el compromiso de permanencia en el euro, lo cual forma parte del escenario central, y también señalaba el compromiso para rebajar el ratio de deuda sobre el PIB.

 

La cuestión es que el saneamiento de las finanzas de Italia se apunta, indirectamente, a que se realizará por la vía del crecimiento, el cual se potenciaría por medio de la inversión y reformas estructurales. Un discurso políticamente correcto y alineado con un tono cómodo para Bruselas y los mercados, apuntando a las políticas de oferta y llegando a afirmar que no se pretende relanzar el crecimiento con gasto que alimente el déficit público. Tria articulaba un tono tendente a alimentar la confianza y también rechazaba la inadecuada idea de emitir valores para pagar a las personas y empresas a las que el estado debe dinero por servicios o rebajas fiscales. En suma, una intervención adecuada y correcta para tranquilizar a Bruselas y a los inversores, pero que choca con ciertos planes de los partidos gobernantes y nos lleva a plantearnos dos cuestiones: ¿Podemos fiarnos de Tria? y ¿Cuál es la influencia real de Tria en el Gobierno?