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Miércoles, 19 de septiembre de 2018
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Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 17 de septiembre de 2018 08:00

Evolución económica divergente

Stefan Scheurer (Allianz GI) | Los mercados de capitales empezaron la semana pasada con buen pie gracias a las esperanzadoras noticias sobre un posible pacto en el Brexit y las declaraciones positivas respecto a la situación presupuestaria de Italia, además de las “constructivas” negociaciones entre EEUU y Europa.

 

Así, por un tiempo pasó a segundo plano la preocupación por los posibles efectos negativos indirectos que tendría el anuncio, por parte de Estados Unidos de nuevos aranceles sobre importaciones de mercancías chinas por valor de 200.000 millones de dólares estadounidenses (USD), o incluso el de su ampliación.

 

Sin embargo, probablemente la guerra comercial con Estados Unidos y los posibles aranceles hagan mella en la economía de China, aún cuando los últimos datos de comercio exterior de esta resulten más bien sólidos. Si bien el comercio con países como Japón, Corea o Taiwán ha disminuido un poco últimamente, la demanda procedente de Estados Unidos ha crecido con más fuerza de lo normal en previsión de los posibles aranceles.

 

 

Las compras que los consumidores estadounidenses han anticipado ante dicha perspectiva han hecho que el superávit comercial con Estados Unidos haya aumentado en agosto hasta los 31.000 millones de USD, lo que constituye un nuevo récord (véase el gráfico). Con todo, para intentar contrarrestar el debilitamiento de la dinámica de la economía durante los próximos meses, posiblemente China, en una actitud proactiva, adopte medidas específicas tanto fiscales como monetarias, entre otras razones porque, en estos momentos, la inflación allí no es causa de gran preocupación para el banco emisor (el Banco de la República Popular de China o PBoC, por sus siglas en inglés). Por consiguiente, la rebaja de las reservas mínimas exigidas a los bancos podría volver a ser tema de debate, en el caso de que las medidas adoptadas hasta ahora para, p. ej., fomentar la concesión de crédito, no tengan efectos perceptibles sobre la economía.

 

El crecimiento económico de Japón en el segundo trimestre de 2018, sin embargo, ha sorprendido positivamente. En vista del incremento de los gastos de inversión, el rendimiento económico del país se ha revisado al alza hasta una tasa de crecimiento anualizada del 3%, con lo que continúa claramente por encima del crecimiento potencial. De cara a las inminentes elecciones en Japón a presidente del Partido Liberal Democrático (el partido en el gobierno), este dato es todo un regalo para el actual primer ministro, Shinzo Abe, tanto que, según las encuestas actuales, las probabilidades de que consiga su tercer mandato consecutivo han aumentado. De resultar reelegido, una de las posibles consecuencias es que en octubre de 2019 se implemente definitivamente el aumento del 8% al 10% del IVA que se pospuso en 2016.

 

Si bien la fase tardía del ciclo económico mundial ha continuado también durante el verano con un crecimiento ligeramente superior al potencial, los riesgos de retroceso han aumentado de forma notable en vista de la pérdida de impulso de la economía, las persistentes divergencias en el crecimiento de las distintas regiones y varios factores geopolíticos negativos. En este contexto, durante los pasados meses se ha enturbiado el conjunto de datos macroeconómicos globales, con una perceptible debilidad en las regiones de la zona euro y Japón. Probablemente el dólar estadounidense se beneficie de este entorno de factores cíclicos y monetarios divergentes y ejerza más presión sobre las monedas de los países emergentes, si bien prevemos que, conforme nos acerquemos a 2019, se debilitará un tanto debido a factores estructurales negativos (sobre todo, el creciente “doble déficit”) y a su notable sobrevaloración a largo plazo.