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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Viernes, 28 de septiembre de 2018 08:30

La presión sobre Theresa May crece por el Brexit

Intermoney | La reunión del miércoles de la Fed servía, entre otras cosas, para reiterar el buen momento de la economía del país, como bien mostraba la revisión al alza del crecimiento esperado para Estados Unidos en la parte final de 2018. Ayer, dicha fortaleza quedaba plasmada en los datos de PIB del 2tr18 que, en su tercera estimación, confirmaba la expansión del 4,2% trim. a. gracias al tono favorable de la aportación de la demanda externa y la inversión en capital fijo, la cual era mejorada en 2 décimas (+6,4% trim. a.).

 

Sin embargo, dado el momento de tensiones comerciales en el que se encuentra inmerso Estados Unidos, era más relevante el dato de balanza comercial de agosto teniendo solo en cuenta los bienes. Esta reflejaba un déficit de -75,8 mm. $ encadenando 3 meses baja, con las exportaciones descendiendo un -1,6% m. debido a la contracción de la partida de alimentos (-9,5% m.) y suministros industriales (-5,9% m.); frente al incremento del +0,7% m. de las importaciones gracias al repunte de los automóviles (+3,2% m.).

 

Junto a la balanza comercial de bienes, destacaba en la agenda estadounidense las órdenes de bienes duraderos que, al margen de su repunte del +4,5% m., la lectura era más negativa ya que los bienes de capital, excluyendo aeronaves y defensa, retrocedía un -0,5% m., acusando la minoración en los pedidos de ordenadores y productos electrónicos. De igual manera, los embarques de bienes de capital también sin tener en cuenta las partidas más volátiles, si bien no caían, si experimentaban un repunte residual (+0,1% m.), aunque las dudas hacia los embarque están fuera de duda como bien señalaba la tasa trimestral y su repunte de +8,9% trim. Luego, unos datos que engañan al mostrar unas cifras más débiles si se lee entrelíneas, pero que no ponen en duda el buen momento de la industria.

 

La agenda estadounidense se completaba con las ventas de viviendas pendientes de agosto y su contracción de -1,8% m. Un dato que mostraba la pérdida de inercia del sector de la vivienda que sigue causando la caída de los inventarios y el aumento de los precios; mientras que por regiones, la caída más significativa se producía en el oeste del país con un retroceso de -5,9% m. y del -1,3% m. en el noroeste.

 

En Europa, el Brexit continuaba dando que hablar y conocíamos que desde la Unión Europea se estaría acelerando las medidas de contingencia en caso de que se llegue a la fecha sin acuerdo o de que Theresa May sea incapaz de lograr su aprobación parlamentaria. En este punto, la Unión Europea juega a favor con la posición del Partido Laborista. La agrupación política exige un acuerdo que mantenga a Reino Unido dentro de la unión aduanera de la Unión Europea que proteja los empleos y los altos niveles de regulación y homologación de calidad de mercancías que ahora existen y, que a su vez, impida el establecimiento de una nueva frontera entre Irlanda y su homóloga del norte. Las peticiones añaden más presión al Gobierno de May que necesitará de los laboristas para respaldar en las cámaras su acuerdo con la Unión Europea, si se consigue.

 

En clave de datos, el IPCA germano mostraba un repunte de los precios del +2,2% a. en la lectura preliminar de septiembre. El aumento era impulsado, al igual que en el mes anterior, por los precios de la energía que ascendían un +7,7% a., aunque en esta ocasión había que destacar el leve aumento de los servicios (+1,5% a.) y los alimentos (+2,8% a.); dando un soplo de aire al BCE y su visión de inflación.

 

Al dato de inflación germano había que sumarle los indicadores de confianza elaborados por la Comisión Europea. Éstos, volvían a moderar un mes más, confirmando la caída de -2,9 puntos señalada por el índice preliminar, la cual acusaba las peores expectativas con respecto a la situación financiera de los hogares, la economía y la capacidad de ahorro para los próximos 12 meses; descansando las mejoras sólo en el empleo. Los retrocesos también se producían en la confianza industrial y moderación hasta 4,7 pts y de la confianza de los servicios (14,6), de la cual esperábamos un poco más de resistencia como ya apuntaban otros indicadores adelantados.

 

En clave bursátil, las plazas europeas cerraban al alza con el Eurostoxx50 ganando un +0,48% (3449), siendo el MIB el único parqué que cerraba a la baja (-0,62% y 21.511); mientras que en Estados Unidos, las bolsas también cerraban al alza y el S&P500 ganaba un +0,28%. En cuanto a la renta fija, las ventas iban de menos a más en Europa y el Bund alemán a 10 años pasaba de mínimos de 0,48% a cerrar con una rentabilidad de 0,53%; al igual que en Italia donde su homólogo cerraba la jornada con un repunte de su rentabilidad de +3,0 p.b (2,88%). Para acabar, el rendimiento del T-Note a 10 años describía un movimiento en “V” y su rentabilidad se situaba en 3,048%.

 

Las negociaciones del presupuesto de un país finalizaban con el Gobierno italiano haciendo “oídos sordos” a Bruselas y al ministro de Economía, Giovanni Tria, que se había mostrado a favor de un 1,6%, después de aprobar ayer noche subir el déficit al 2,4% del PIB, tres veces por encima del límite que mantuvo el Gobierno anterior de Paolo Gentiloni. La Liga y M5S lograban así aumentar el gasto con el fin de financiar algunas de sus principales propuestas como la renta de ciudadanía, las desgravaciones fiscales y la derogación de la vigente ley de pensiones; unas propuestas que sin aumentar el techo del déficit no podría lograr. La propuesta no casa con Europa y la prueba es que la incertidumbre hacia el futuro de las finanzas públicas italianas ha alimentado la inquietud en los mercados europeos durante la parte final de la semana mientras se “deshojaba la margarita”.

 

Este escenario, acorde con un déficit superior al 2% pero inferior al 3%, provocaría el castigo del mercado en forma de un nuevo episodio de tensión en la deuda italiana y cuyo recorrido depende de la desviación al alza del déficit respecto a la cota del 2%. El escenario idóneo y más positivo habría consistido en acordar un objetivo de déficit por debajo del 2% del PIB para el próximo año, planteándose que podría oscilar entre el 1,6% y el 1,9% en el caso que el ministro de Economía y Finanzas, Tria, hubiese sido capaz de imponer sus tesis. Unas cifras que habrían implicado la superación del déficit de 1,6% presupuestado para 2018 y el objetivo de 0,8% para 2019, pero que serían suficientes al no poner en riesgo la contención de la deuda italiana y ser asumibles para los mercados.

 

Luego, Italia es susceptible de “amargarnos” el final de la semana en Europa en el caso de que el cuadro macroeconómico descrito por sus autoridades, en concreto, en lo referente a los objetivos de déficit y la senda de la deuda no convenza. De no ser por Italia, las cifras de inflación en la Eurozona serían las grandes protagonistas ante el avance del IPC del conjunto del área hasta 2,1% a. a la sombra de los riesgos al alza. Los precios de los servicios recuperarán fuerzas sin que haya que descuidar los del petróleo, como nos recordaron ayer los datos de inflación en Alemania cuya sorpresa al alza, básicamente, era explicada por la energía y, en menor medida, los alimentos.

 

Las cuestiones expuestas anteriormente también serán de aplicación a los datos de IPCA de septiembre que conoceremos en España, Francia e Italia siendo también al alza los riesgos respecto a nuestras previsiones. Una situación que no pondrá en entredicho la línea de acción del BCE, dado que en la institución asignan mayor importante a la inflación subyacente aunque su objetivo se rija por la general.

 

Junto a las cifras de inflación a lo largo de la UEM, en el área conoceremos los datos del mercado laboral germano que recordarán su fortaleza en un entorno donde el problema radica en la oferta de trabajadores, mientras que en España confirmaremos la moderación del PIB en el 2tr18 (0,6% trim.) sustentada en el freno del consumo privado.

 

El consumo en Estados Unidos también será protagonista pero desde una perspectiva más positiva, dado que el gasto personal nominal seguirá aumentando en agosto (+0,3% m.) aunque deberemos quedarnos con su avance en términos reales (+0,2% m.). La confianza de los estadounidenses se sitúa en niveles máximos no vistos desde principios de siglo como confirmará hoy el dato final de la Universidad de Michigan del mes de septiembre, alineándose con una renta disponible saludable que refuerza el apoyo a la continuidad del dinamismo del consumo americano en lo que resta de 2018.

 

El buen momento del consumo de los estadounidenses no será incompatible con datos puntuales que arrojen un paso atrás, como será el caso de las ventas de coches en los próximos días. Las grandes consultoras estadounidenses del ramo adelantan que éstas se situarán en 1,43 millones de unidades en septiembre frente a los 1,52 millones de hace un año. Una diferencia que no deberá preocupar al emanar del efecto de cuestiones extraordinarias como las meteorológicas, dado que en 2017 la virulencia de los huracanes provocó un importante efecto de reposición de coches dañados en el sur del país y, especialmente, en Tejas.

 

Más allá de cuestiones puntuales, lo importante es tomar perspectiva y este ejercicio reafirma lo saludable de las cifras de actividad en Estados Unidos que se complementarán con un deflactor subyacente del consumo personal (PCE central) en el 2,0% a., confirmando que el escenario se alinea con las metas de la Reserva Federal. Luego, la rentabilidad de los treasuries estará sostenida y las bolsas estadounidenses no encontrarán motivos de preocupación a escala interna.

 

De hecho, los motivos de preocupación habrá que buscarlos fuera de Estados Unidos, aunque las cifras conocidas en Asia antes de la apertura europea no daban margen para ello. En Japón, la tasa de desempleo caía hasta 2,4%; si bien lo realmente importante era el avance del IPC nipón tanto en términos generales (+1,3% a.) como subyacentes (+0,7% a.). Por su parte, en China, conoceremos la cuenta corriente del 2tr18 que, a pesar de mostrar superávit, no será suficiente como para tornar la inusal situación de déficit durante la primera mitad del año, sirviendo de contrapeso al sólido avance del 16,2% de los beneficios de la industria china hasta agosto que se sobreponía a su moderación en términos mensuales.

 

Mientras tanto, deberemos seguir atentos a las divisas emergentes llegando en Asia las primeras reacciones a la continuidad de la estrategia de salida de la Fed. En Indonesia, los tipos eran incrementados por cuarta vez desde la primavera, en esta ocasión en 25 p.b hasta 5,75% frente a 4,25% en abril. Por su parte, las alzas también retornaban a Filipinas con un incremento de 50 p.b de los tipos hasta 4,5% (3,0% en marzo) con la mirada puesta en la inflación de 6,4% a. (la mayor en una década), pero también en el efecto colateral de las acciones de la Reserva Federal.