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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Jueves, 24 de mayo de 2018 08:00

Los riesgos de un menor crecimiento pueden cobrar mayor protagonismo en las actas del BCE

Intermoney | Las actas del BCE tomarán el relevo de las publicadas el miércoles por la Reserva Federal, las cuales volvían a recoger las preocupaciones derivadas del actual posicionamiento comercial de los Estados Unidos.

 

No obstante y a pesar de las últimas palabras de Trump enfriando ciertas expectativas en este ámbito, lo cierto es que se han dado pasos adelante desde el último encuentro de la Fed. Luego, cuando muchos participantes del FOMC hacían mención a la diversidad de los resultados potenciales en el campo comercial, tenían razón y venían a describir adecuadamente lo cambiante de la situación actual.

 

Frente a las cuestiones comerciales, respecto a las cuales es mejor atesorar una estrategia de esperar y ver ante un 2tr18 en el que consideramos que se darán importantes avances, cobra mayor interés el tono favorable de los consejeros de la Fed hacia la actividad en Estados Unidos. En términos generales, se consideraba que ciertos factores como la fortaleza del mercado laboral, la política fiscal federal y los elevados niveles de confianza, están respaldando que el avance de la actividad supere el crecimiento tendencial. Todo ello, al tiempo que se estimaba que los riesgos de cara al futuro se encuentran prácticamente equilibrados.

 

La lectura del momento de la actividad en Estados Unidos jugaría a favor de una nueva alza de tipos en junio, quedando un segundo punto clave por despejar como es la interpretación de la inflación. A este respecto, la realidad es que sí existe confianza en la consecución de las metas de inflación como recordaba el rango de las previsiones del FOMC del pasado marzo. Dicho rango situaba las estimaciones de los consejeros para el PCE central entre 1,8% y 2,1% al finalizar 2018, horquilla que repuntaba hasta 1,9% y 2,3% para finales de 2019.

 

Por lo tanto, cuando algunos miembros de la Fed apuntan que “la tendencia subyacente de la inflación ha cambiado poco”, no deben sobredimensionarse sus palabras. De hecho, deben entenderse como una forma de dirigir adecuadamente las expectativas ante una inflación que puede superar los objetivos a corto plazo debido a factores transitorios en los precios sanitarios o de los servicios financieros, a los que nosotros añadimos la normalización de la telefonía. Además, no estaríamos ante nada nuevo ya que el propio Powell ha avisado del repunte temporal de la inflación en el corto plazo, como también señalaban otros miembros de la Fed al apuntar que la inflación “sobrepasará modestamente el 2%” en el corto plazo.

 

De forma que más que con las anteriores palabras, nos quedábamos con otra cuestión como la nueva mención a la escasez de trabajadores en determinados ámbitos y ocupaciones, llegando a apuntarse que esta situación estaba provocando presiones al alza sobre los salarios. Un gesto más que allana el camino a la continuidad de la normalización de la política monetaria de la Fed en junio.

 

De vuelta a nuestro banco central, lo cierto es que las actas llegan en un momento en el que resultarán interesantes los potenciales matices respecto al momento de la actividad y el futuro de la inflación en la UEM frente a un euro que ha pasado a un segundo plano. En el encuentro de abril, Draghi “pasó de puntillas” sobre la cuestión de la divisa y, además, su comportamiento reciente ha hecho que no sea una preocupación a priori, todavía no es el momento adecuado para lanzar la voz de alarma desde una institución como el BCE y lo adecuado sería continuar apuntando la pervivencia de una base acorde con la expansión sólida y generalizada de la economía de la zona euro, aunque reforzando el discurso de los riesgos y enfatizando el freno observado del crecimiento. De forma que se allanaría el camino a una rebaja de las previsiones para la UEM por parte de la entidad en junio. En marzo, el cuadro macro de nuestra autoridad monetaria apuntaba un crecimiento del 2,4% que, actualmente, se antoja ligeramente elevado. Por lo tanto, los riesgos hacia el crecimiento pueden cobrar mayor protagonismo en las actas del BCE, las cuales también esperamos que hagan un guiño a los efectos al alza sobre la inflación derivados del encarecimiento del petróleo.

 

El alza de la inflación dará cobertura a los pasos del BCE tendentes a finalizar el QE este año sin que el freno de la actividad suponga un obstáculo, dado que debemos plantearnos a qué cotas de crecimiento nos llevaría el actual episodio de moderación y lo cierto es que serían acordes con cifras del 2%. Unos niveles decepcionantes en comparación con las expectativas de mercado de principios de año pero más que aceptables para Frankfurt, sobre todo, cuando el crecimiento potencial de la zona euro se sitúa en 1,5%.

 

En este contexto, deben entenderse las últimas declaraciones de Benoît Coeuré, consejero del BCE: “A finales del año pasado, dije que no esperaba que nuestro programa de compras de activos tuviera que prorrogarse. No veo motivos para cambiar mi opinión” y “Espero que la expansión económica continúe, está aumentando nuestra confianza en que la inflación avance hacia nuestra meta acorde con niveles por debajo, pero próximos, al 2%”.

 

No obstante, en un momento en el que el mercado parece mostrarse más preocupado por los decepcionantes indicadores de la UEM, seguramente, pesen más las referencias negativas en este sentido. Así, la estabilidad de la confianza de los consumidores alemanes (Gfk) en 10,7 puntos, conocida a primera hora de hoy, puede sucumbir ante el tono más prudente de actividad de las actas del BCE y la confirmación del freno de la economía germana durante el 1tr18.

 

También a primera hora, se confirmaba que el PIB de Alemania creció un 0,3% trim. y 2,3% a. en un escenario caracterizado por el descenso del -1% trim. de las exportaciones, el recorte del gasto público (-0,5% trim.) y el comportamiento modesto del consumo privado (0,4% trim.). Una situación contrarrestada por el buen desempeño de la inversión en capital fijo que aumentaba un 1,7% trim. y superaba su freno de la segunda mitad de 2017, dando muestras de la confianza en el futuro que serían acordes con un freno temporal de la actividad germana.

 

Sin embargo, la anterior lectura sobre la inversión germana puede verse superada por otras cuestiones que preocupan más entre los inversores, como la atonía del consumo alemán a la que venía a sumarse el tono algo más prudente del Bundesbank hacia la actividad germana en su último informe mensual. Luego, las dudas pueden perdurar en Europa sin que la situación en Italia ayude, debiendo tener presente lo que apuntábamos en nuestro último informe: no estamos ante un problema de nombres, estamos ante un problema de propuestas.

 

Mientras tanto, desde la perspectiva estadounidense habrá que permanecer atentos a las declaraciones de los miembros de la Fed, Harker y Dudley, y a los mensajes políticos. Las palabras de Trump enfriando las expectativas hacia las cuestiones coreana y comercial pesaban el miércoles, aunque lo cierto es que en promedio estamos mejor que semanas atrás. Incluso, teniendo en cuenta que los republicanos estarían trabajando en una legislación para evitar que se levanten las sanciones a la china ZTE y que las negociones comerciales con la UE no avanzan, apuntándose que los estadounidenses estarían buscando reducir en un 10% las exportaciones de aluminio y acero de la UE a su país.

 

Por lo tanto, poco interés causarán las ventas de viviendas de segunda mano en Estados Unidos que caerán en el mes de abril. El repunte de los tipos hipotecarios es una realidad y, por ejemplo, a 30 años se sitúan en 4,86% frente al 4,22% con el que comenzaban el año. De forma que se da un importante modulador para las compras de vivienda usadas que se suma al efecto de una oferta que, en ocasiones, no copa las necesidades de los compradores estadounidenses. Junto a todo lo expuesto, habrá que seguir atentos a dos puntos: petróleo y Turquía. En el primer caso, el repunte de los inventarios estadounidenses y, sobre todo, las especulaciones respecto a que en junio la OPEP puede acordar aumentar su producción para compensar los problemas en Irán y Venezuela, pueden servir para seguir conteniendo los precios.

 

En el caso turco, la oposición política no evitaba la inevitable subida de tipos que llegaba ayer por la tarde en una reunión extraordinario del banco central de Turquía. Los tipos de crédito de la ventanilla de última instancia pasaban de 13,5% a 16,5%. Una medida que se justificaba mediante los elevados niveles de inflación y los riesgos existentes respecto a la fijación de precios. Además, se mostraba la predisposición para volver actuar, aunque otra cuestión serán los obstáculos políticos a esta posibilidad. No obstante, oponerse a las subidas de tipos que estabilicen el escenario, puede hacer más peligrosa una situación en la que debe tenerse presente los 181 mm. $ de deuda externa a corto plazo, equivalentes al 20% del PIB. De momento, la lira turca recibía los últimos pasos con una fuerte revalorización hasta 4,622 USDTRY.  

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