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Jueves, 23 de noviembre de 2017
Publicado en NACIONAL Lunes, 06 de noviembre de 2017 08:00

Los bancos, más sólidos y más líquidos

José Luis M. Campuzano (AEB) | Proteger la estabilidad financiera fue un objetivo explícito por parte de los bancos centrales durante la crisis. Preservarla debería serlo también una vez que la crisis ha sido superada y todos luchamos para corregir sus consecuencias.

 

Pero ¿qué es la estabilidad financiera? Podemos entenderla como unas condiciones financieras muy laxas. Aunque, aquí podríamos entrar en un debate temporal. Me refiero a la alternativa entre forzar de forma artificial unas condiciones financieras muy favorables a corto plazo o proceder a su normalización para evitar los riesgos para la estabilidad a medio y largo plazo. No es fácil.

 

La estabilidad financiera incluye la estabilidad del sector financiero, bancos y no bancos. Los primeros sometidos a una estricta regulación y supervisión, tras un fuerte proceso de ajuste de balance, más sólidos y líquidos. Pero que han perdido peso en el conjunto del sector financiero frente a las entidades no bancos, los propios mercados financieros y la banca en la sombra. De hecho, los riesgos a medio plazo de mantener unas condiciones demasiado laxas durante demasiado tiempo se centran especialmente en los bancos.

 

Estos son los factores de riesgo, considerando su intensidad, que detecta el Banco de España para las entidades de crédito. Está extraído del Informe de Estabilidad Financiera publicado esta semana por la autoridad monetaria española:

 

 

Y el caso es que los bancos españoles están mejorando su rentabilidad, sobre la base de eficiencia, ajustes y nuevo crédito. Al mismo tiempo que reducen de forma consistente los activos dudosos en su balance.

 

 

Los niveles de volatilidad implícita en el mercado se mantienen bajos, incluso por debajo de los niveles previos a la crisis.

 

La reducción de las primas de riesgo dice mucho con respecto a la confianza de los inversores hacia nuestros bancos.

 

 

Los bancos diseñan su estrategia a futuro sobre factores en los que pueden influir y también sobre imponderables, bajo un esquema regulatorio complejo e inacabado. Competencia y digitalización son retos abarcables. ¿Y los imponderables? Riesgos geopolíticos, pero también la política monetaria.  

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