Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Domingo, 19 de agosto de 2018
Pulse en el valor para ver ratios >
Publicado en INTERNACIONAL Miércoles, 07 de febrero de 2018 08:00

Los bancos centrales velarán por la sostenibilidad de la subida de los salarios en el medio y largo plazo

Intermoney | A principios de este año, en un artículo titulado “Un interesante año para la Fed”, afrontábamos el futuro de la inflación en Estados Unidos y, en especial, de los salarios yendo más allá de la propia realidad estadounidense.

 

Respecto al primer punto, recalcábamos que debía tenerse muy presente que el lastre de los precios de las telecomunicaciones y el enfriamiento de los vinculados al ámbito sanitario quedará atrás en Estados Unidos, especialmente, a partir de la primavera. Por lo tanto, se allanará el camino para que el PCE central se sitúe en 1,9% a. en la parte final de 2018, en línea con las previsiones de los consejeros de la Fed.

 

Sin embargo, semanas atrás, las perspectivas de los mercados eran más prudentes y parecía no ponerse en valor, adecuadamente, la posibilidad de asistir a un ejercicio en el que la inflación pudiera converger con las metas de la Reserva Federal. Como apuntábamos, las cuestiones citadas no tomarán forma hasta la primavera, si bien la realidad es que estamos asistiendo a precios de las materias primas mayores de lo esperado meses atrás y que conviven con la debilidad del dólar que suma a la inflación vía bienes importados. No obstante, como todos tenemos presente, desde el punto de vista de la percepción de los inversores, la clave está en el comportamiento de los salarios nominales.

 

Lo cierto es que en términos reales se ha obviado, por ejemplo, que los salarios aumentaban un 1,1% a. (promedio de cuatro trimestres) durante el 4tr17 en Estados Unidos frente a una media del 0,2% a. desde 1981. Empero, en cuestiones vinculadas con la inflación, el interés se desvía lógicamente hacia las variables nominales y el avance del 2,9% a. de los salarios estadounidenses por hora trabajada durante el mes de enero era muy tenido en cuenta. Ahora bien, debe distinguirse lo estructural, que apunta las limitaciones de las alzas salariales en el medio y largo plazo, de lo coyuntural, acorde con el revivir de los salarios durante 2018 en Estados Unidos y otros países.

 

De momento, el 1 de enero, aumentaba el salario mínimo en 18 estados y 19 grandes ciudades de Estados Unidos, mientras que hemos asistido al anuncio de aumentos de salarios de algunas grandes empresas estadounidenses, vinculados a los recursos liberados por la reforma fiscal. Por lo tanto, el comportamiento algo más dinámico de los salarios en la primera economía del mundo pervivirá en el corto plazo, conviviendo con las negociaciones al alza en países como Alemania.

 

En Alemania, el sindicato IG Metall lograba una subida del 4,3% para los trabajadores de la industria del suroeste del país y que se hará efectiva a partir de abril, junto con otros pagos distribuidos a lo largo de 27 meses. En conjunto, las alzas estarían en el rango del 3,5-4% para el presente año frente a la reivindicación inicial del 6% por parte de IG Metall, si bien deben considerarse importantes y servirán de precedente para otros procesos de negociación en marcha. En otras palabras, las mencionadas subidas salariales serán generosas en Alemania y, en el conjunto de la Eurozona, superiores a los años precedentes.

 

Por lo tanto, coyunturalmente, los salarios mejorarán las expectativas atesoradas por los inversores semanas atrás. Sin embargo, los bancos centrales irán más allá de lo coyuntural y se centrarán en la sostenibilidad de las alzas en el medio y largo plazo, al tiempo que serán muy cuidadosos con la posibilidad de que un episodio de inestabilidad financiera acabe contagiándose vía confianza y efecto riqueza a la actividad real. Una combinación de factores que lleva a esperar un tono de los principales bancos centrales tendente a reconducir las expectativas de los mercados, remarcando su estrategia consistente con movimientos muy medidos con el fin de mantener los delicados equilibrios existentes.

 

Así que, de empeorar la situación, el plan A de la Fed consistirá en sacrificar una de las tres subidas de tipos en 2018 que prevemos en IM, sabedores que los mercados están más atentos a esta cuestión que al propio balance de la entidad. De momento, desde China, el PBoCh se comprometía a mantener una política monetaria prudente y neutral este año y la liquidez razonablemente estable.

 

Las anteriores cuestiones de fondo serán las que habrá que seguir teniendo muy presentes, sobre todo, en una jornada en la que asistiremos a múltiples intervenciones de miembros de la Reserva Federal, entre éstas, las de Dudley y Williams, que pueden cobrar especial importancia. Lo anterior sucederá en un entorno donde las negociaciones presupuestarias en Estados Unidos seguirán inyectando ruido y en el que Trump planea llevar a cabo su plan de infraestructuras que plantea movilizar hasta 1,5 billones $ en inversiones durante los próximos 10 años.

 

Mientras tanto, los datos escasearán y las principales referencias ya se conocían antes de la apertura europea, de la mano de la producción industrial alemana de diciembre que caía un -0,6% m. Todo ello en un día en el que la actualización de las previsiones de la Comisión Europea revelará una ligera revisión al alza de las estimaciones de crecimiento para la Eurozona, al tiempo que las proyecciones de inflación sufrirán pocas variaciones aunque estas serán al alza para el presente año respecto al 1,4% actual.

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.