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Publicado en INTERNACIONAL Lunes, 19 de marzo de 2018 08:00

El peligro de recesión sigue siendo pequeño y el ciclo económico no se está marchitando

Allianz GI | Marzo de 2018 se está revelando cada vez más como un mes en el que se abre un nuevo capítulo dentro de la política. No solo por el hecho de que finalmente se haya formado Gobierno en Alemania.

 

Ya a comienzos de marzo, 11 países ribereños del Pacífico han completado, sin Estados Unidos, una etapa importante para el libre comercio intercontinental al firmar el Acuerdo de Asociación Transpacífico (o TPP, por sus siglas en inglés) y, con ello, hacer avanzar dicho pacto. Sin embargo, los cambios en el Gabinete de Estados Unidos apuntan hacia restricciones comerciales y desestabilizan los mercados. También en China, al haberse hecho posible que Xi Jinping sea presidente de por vida, parece que se inicia un nuevo periodo, pese a la continuidad de las personas y los objetivos.

 

Al mismo tiempo, también el ciclo de la economía global va abriéndose paso hacia una nueva etapa: la fase de reflación de ciclo tardío. ¿Cuáles serán las características de esta nueva fase?

 

  • Si bien esperamos que continúe el crecimiento por encima de los niveles potenciales después de aproximadamente un año y medio de aceleración, debería de reducirse. Los primeros indicios de ello los dieron numerosos indicadores de confianza en febrero, p. ej. varios índices de gestores de compras de China y Japón, o el índice alemán de clima empresarial Ifo.

 

  • Al mismo tiempo, prevemos que la inflación se acelerará gradualmente, sobre todo en Estados Unidos. Con una moderada subida al 2,2% de la tasa anual, en el marco de una moderada tendencia alcista, las cifras de la inflación de los precios al consumo de febrero confirmaron ese panorama. La tasa anualizada de la inflación subyacente (excluidos los precios de la energía y los alimentos) a lo largo de tres meses supera ahora el 3%. En esta tendencia desempeña un papel clave la evolución de los salarios, que poco a poco se está acelerando no solo en Estados Unidos, sino también en otros países, debido a que la inactividad en el mercado laboral está disminuyendo.

 

  • La evolución de los beneficios corporativos, que en el último trimestre volvió a presentar tasas de crecimiento interanual de dos dígitos tanto en Europa y Estados Unidos como en Japón, debería de impulsar cada vez más al mercado de renta variable. Existe la probabilidad de que las tasas de crecimiento se enfríen, pero, con todo, el apoyo cíclico proporcionado por los beneficios sigue siendo grande. Esperamos viento contrario del lado de las valoraciones: tanto el descenso desde el "pico de liquidez" de la política monetaria global como la menor dinámica de crecimiento en un contexto de repunte de la inflación. Esto hace prever un estancamiento o una disminución de las ratios precio/beneficio (PER). En realidad, no hay motivo para inquietarse, ya que se trata de un patrón común dentro de un ciclo económico ya maduro. Precisamente ese es el patrón que hemos observado en todas las bolsas mundiales importantes durante los últimos tres meses.

 

Pese a haber pedido impulso, el crecimiento global se mantiene en un nivel bueno. Parece que el peligro de recesión sigue siendo pequeño y el ciclo económico, aunque ciertamente está maduro, no se está marchitando en absoluto. Es de suponer que a corto plazo la renta variable se comportará mejor que la renta fija. El crecimiento de los beneficios se está convirtiendo en el parámetro decisivo. Una posible desventaja de la menor dinámica de crecimiento es que los mercados de capitales reaccionen peor a la aparición de incertidumbres políticas y, en conjunto, se vuelvan más volátiles.

 

Claves de la próxima semana

 

Suscitará especial interés la reunión del banco emisor estadounidense (la Fed). También aquí se abre un nuevo capítulo: el nuevo presidente de la Fed, Jerome Powell, probablemente propondrá un aumento del precio del dinero en la primera reunión de dicho banco bajo su dirección. Sobre todo, los mercados de renta fija están pendientes de saber si, para este año, más allá de las tres subidas de los tipos de interés pronosticadas hasta ahora, los miembros con derecho de voto del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por su sigla en inglés) insinúan un paso notable en dirección a una cuarta subida. Nosotros lo consideramos probable, dado el estímulo que el Gobierno de Estados Unidos proporcionaría adicionalmente por medio de la reducción de impuestos. De cualquier modo, con un incremento del 1,25% hasta la fecha, el ciclo de subida de los tipos de la Fed, pese a durar ya más de 800 días (o, lo que es lo mismo, cerca de 27 meses) sigue siendo inusitadamente moderado.

 

La decisión sobre los tipos de interés del Banco de Inglaterra es otra fecha destacada del calendario y, además, los índices de gestores de compras deberían de indicar si se produce el enfriamiento potencial del crecimiento y, de ser así, en qué medida. Es de suponer que el dato de los pedidos de bienes duraderos en Estados Unidos, que se publicará el viernes, arrojará luz sobre el recientemente mejorado clima de inversión.  

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