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Publicado en INTERNACIONAL Martes, 20 de marzo de 2018 08:30

El desafío del BCE será no ir detrás de la curva de tipos y evitar cualquier movimiento brusco al alza

Intermoney | Los inversores permanecerán cautos a la espera de la cita del miércoles con la Fed, mientras que en la esfera comercial seguirán haciéndose presentes las diferencias entre Estados Unidos y sus principales socios. En este contexto sin novedades decisivas en los dos puntos que más interés están deparando en los mercados, la actualidad del BCE puede cobrar algo de importancia.

 

 

En nuestra opinión, más de lo ya filtrado y dicho por el economista jefe de la entidad, no se puede decir, dado que se ha dibujado una senda de actuación bastante clara y con una probabilidad elevada de ocurrencia. Dicha senda, como señalábamos en nuestro último informe, sería acorde con el fin progresivo de las compras netas de activos en el 4tr18 y un primer movimiento de tipos durante la primavera de 2019, el cual seguimos creyendo que tomará forma de ajuste de la facilidad de depósito desde -0,4% hasta -0,25%.

 

La recuperación de la actividad en la zona euro y, sobre todo, los importantes avances logrados en la lucha contra la fragmentación del área en lo económico y financiero no justifican la pervivencia del QE aunque el horizonte dibujado para la inflación de la UEM sea de recuperación bastante progresiva. Una vez asumida esta realidad, lo cierto es que los tipos volverán a estar en el centro de la política monetaria del BCE, si bien esto no es nada nuevo y Draghi, convenientemente, ya ha apuntado que son la principal herramienta de la entidad. Por lo tanto, una vez que se da casi por descontada la finalización del QE (salvo sorpresas en forma de tensiones), lo lógico es que el debate en Frankfurt se centre en los tipos, sobre todo, cuando después de un largo periodo de extrema generosidad será vital la realización de movimientos muy cuidados para evitar “accidentes”.

 

Ahora bien, ante unos inversores más centrados en los tipos, el desafío para el BCE será no ir por detrás de la curva de tipos y, en este contexto, deben entenderse algunas de las filtraciones conocidas. El fin progresivo de las compras de activos por valor de 30 mm. € al mes sólo tiene valor desde el punto de vista de la adecuada señalización del primer alza de tipos en la UEM, pues esto permite al BCE consolidar las expectativas acordes con un primer incremento de tipos en primavera de 2019 y da tiempo a la entidad para articular una guía que genere mayor certeza sobre este hecho.

 

En resumen, el máximo objetivo en Frankfurt será condicionar la curva de mercado y evitar cualquier movimiento brusco al alza de la misma, dado que los tipos efectivos de mercado son los que acaban por marcar las condiciones reales y si se “desmandan” jugarían en contra de la estrategia del BCE.

 

No obstante, en el medio plazo, la política monetaria en la UEM seguirá siendo francamente expansiva y jugará a favor de la actividad del área. De acuerdo con el Bundesbank, el crecimiento de Alemania no habría perdido fuerza en el inicio del año (4tr17 +0,6% trim.), a pesar de los cuellos de botella en la construcción, y seguiría encabezado por la industria. Otra cuestión será el 2tr18, dada la moderación de indicadores como los IFO. Una moderación que debe relativizarse ya que está muy vinculada a los temores proteccionistas y estos todavía chocan con la buena salud de los pedidos acumulados.

 

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