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Publicado en INTERNACIONAL Jueves, 05 de julio de 2018 12:00

La necesidad de financiación de la banca española por parte del BCE es la segunda mayor de la Eurozona

BS Markets | El recurso de la banca española a la financiación del Eurosistema se situó en mayo en casi 170.000 millones de euros, el segundo mayor de toda la Unión Económica y Monetaria (UEM), solo por detrás de Italia, cuyas necesidades se asentaban en unos 250.000 millones de euros, lo que representa en ambos casos un volumen cercano al 15% del Producto Interior Bruto (PIB), y entre el 6% y el 7% del tamaño del balance del sector.

 

"El recurso de las entidades españolas a la financiación del Eurosistema es relativamente elevado, en términos de PIB como de su peso en el balance del sistema bancario, si bien los factores que explican la evolución de esta fuente de financiación han variado sustancialmente a lo largo de los últimos años", señala el Banco de España en un artículo analítico realizado por Ricardo Gimeno y Ana del Río.

 

Tal y como explican, en 2014 se interrumpió la caída de la financiación de la banca española procedente del Banco central Europeo (BCE) ante el inicio de una nueva fase de estímulos, mientras que, actualmente, las inyecciones monetarias proceden en casi su totalidad de las operaciones TLTRO II celebradas en 2016 y 2017, que vencerán en junio, septiembre y diciembre de 2020 o en marzo de 2021, dependiendo de la subasta en que se adjudicaron.

 

Estas inyecciones han permitido refinanciar los préstamos anteriores e incluso aumentarlos, con condiciones muy favorables, en forma de tipos de interés reducidos y plazos dilatados. "El uso de los TLTRO ha ofrecido mayores ventajas a países como España, donde las entidades tenían unos costes de financiación elevados", indica el Banco de España.

 

En este sentido, Gimeno y del Río subrayan que, el elevado peso que sigue teniendo la financiación del Eurosistema en España, es un reflejo tanto de la posibilidad que la política monetaria ha ofrecido para refinanciar los fondos procedentes de las operaciones anteriores, como de las mayores ventajas relativas en términos de coste.

 

Reajuste de balances

 

Del documento se desprende también que la importancia de la financiación del Eurosistema ha venido acompañada de cambios "sustanciales" en el tamaño y composición del balance de los bancos, ya que, desde 2012, se ha producido un descenso generalizado de los activos y pasivos, aunque con distinta intensidad por países.

 

En su caso, el sistema bancario español sobresale por la magnitud del ajuste, que se ha producido en un contexto de pronunciado desendeudamiento del sector privado y de reestructuración y saneamiento de las entidades de crédito.

 

Por el lado del pasivo, el hecho más relevante es la caída, tanto en términos absolutos como relativos, de los fondos captados en los mercados mayoristas. De hecho, los bancos españoles destacan por su poco peso de la financiación interbancaria, que se situó en torno al 11% en el primer trimestre de 2018, frente a valores del 25% en Francia o del 15% en Alemania o Italia.

 

La provisión de liquidez al sistema bancario forma parte del instrumental de la política monetaria para alcanzar el objetivo del BCE, que es el de mantener la estabilidad de precios en el medio plazo en torno al 2%. La crisis financiera internacional y la de deuda soberana en el área del euro requirieron que se realizaran sucesivas adaptaciones del marco operativo.

 

Ante el bloqueo de los mercados interbancarios, el BCE tuvo que asegurar la adecuada provisión y distribución de la liquidez asumiendo buena parte de la función de intermediación que previamente ejercía el propio mercado. La prolongación de la crisis y la aparición de tensiones en torno a los soberanos llevaron al instituto emisor a combatir los riesgos de refinanciación de las entidades y la divergencia de las condiciones financieras entre países.

 

En total, la financiación del Eurosistema a la banca de la Eurozona a través de operaciones de política monetaria ascendía a unos 760.000 millones de euros en mayo de 2018, aunque este nivel no incluye la cartera de valores emitida por las entidades de crédito y adquiridas por el BCE a través de los programas de compra de 'covered bonds' ni la financiación de emergencia (ELA, por sus siglas en inglés), que en determinados momentos fue relevante para algunos sistemas bancarios y de la que aún depende el griego.  

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