Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Viernes, 19 de octubre de 2018
Pulse en el valor para ver ratios >
Publicado en INTERNACIONAL Jueves, 09 de agosto de 2018 08:30

El BCE apuntala la confianza en la expansión económica de la UEM tras el freno del PIB (0,3% trim.)

Intermoney | Los adelantos del Boletín Económico del BCE están aportando interesantes ideas que esperamos tengan continuidad con la publicación del documento íntegro.

 

 

 

En uno de los artículos que conforman el citado documento del BCE se plantea una cuestión muy interesante: “El papel de los salarios en el aumento de la inflación”. Dicho artículo, empieza señalando que “en las previsiones y proyecciones actuales (entiéndase de la UEM), un aumento de los costes laborales se considera una condición previa importante para un aumento sostenido de la inflación subyacente”. Ahora bien, debe tenerse en cuenta que no afrontamos las mismas consecuencias si se trata de un choque de oferta o de demanda.

 

En los escenarios donde se da un choque de oferta negativo típico en el mercado laboral, este se traduce en un aumento de los salarios y costes laborales unitarios, cuyo impacto en las presiones sobre los precios se ve amortiguado en parte por la disminución de los márgenes empresariales de beneficio. Por el contrario, cuando afrontamos un choque de demanda se produce un aumento de la producción y de la demanda de capital y recursos laborales, repuntando los salarios y el empleo. De hecho, “dadas las perspectivas favorables de la demanda, las empresas pueden traspasar el aumento de los costos a los precios, de modo que las ganancias de productividad y su impacto a la baja en los costos laborales unitarios son captadas por las empresas a través de sus márgenes de ganancia”.

 

Las importantes diferencias entre las situaciones descritas evidencian que la naturaleza del “choque” resulta clave para la transmisión de la evolución de los salarios a los precios. En el caso de la UEM, el estudio recogido por el BCE apunta que la situación vivida en los dos últimos años se asemeja a la de un aumento de los salarios impulsada por la demanda. “Por lo tanto, los aumentos observados de la remuneración por empleado deben interpretarse como señales de presiones al alza sobre los precios y los recientes cambios y recuperación del crecimiento de los costes laborales unitarios parece consistente con la situación de un choque de demanda más maduro, donde el crecimiento de los costes laborales unitarios sigue al avance del crecimiento de la compensación por empleado con cierto retraso”.

 

Luego, en Frankfurt, trabajarían sobre la base de que el avance de los salarios acabará generando unos cimientos sólidos para el avance de la inflación subyacente en la UEM. En el 1tr18, el incremento nominal de los salarios alcanzaba el 1,8% a. en la zona euro, mientras que las previsiones del BCE son acordes con un aumento del 1,1% del IPC subyacente en 2018 (cifra que creemos se verá ligeramente superada) y del 1,6% en 2019.

 

En paralelo, llama la atención otro artículo del Boletín Económico del BCE titulado: “El consumo privado y sus conductores en la expansión económica actual”. Este estudio concluye que todavía hay margen para un mayor crecimiento del consumo ya que, “de cara al futuro, a medida que los mercados laborales continúen mejorando, la confianza del consumidor debería seguir siendo elevada y el consumo privado debería aumentar aún más”.

 

Además, se apunta que “la política monetaria acomodaticia del BCE ha contribuido considerablemente a la expansión del consumo privado. Cada vez hay más evidencia de que la política monetaria respalda el consumo privado, especialmente a través de hogares con restricciones financieras”. Un respaldo que se considera que también habría ayudado a explicar la reducción de la desigualdad de ingresos y riqueza y no habría conducido, a pesar de los bajos tipos, a aumentos generalizados del endeudamiento de los hogares, “lo que respalda la opinión de que la expansión económica general es sostenible”.

 

El tono positivo del BCE hacia la inflación y el futuro del consumo en su Boletín Económico de agosto no debe considerarse como casual, debiendo entenderse como un movimiento para apuntalar la confianza, ante unas cifras de actividad en la Eurozona que ha resultado decepcionantes y acordes con una extensión de la moderación más larga e intensa de lo apuntado desde distintos ámbitos. Un resumen sencillo de esta situación es el freno del avance del PIB de la UEM hasta 0,3% trim. en el 2tr18.

 

Junto a la anterior cuestión, tampoco debemos obviar que el ruido procedente de Italia y que seguirá manteniendo a su deuda soberana en el punto de mira de los mercados, obligará a un esfuerzo tranquilizador mayor en la UEM. El ministro de Finanzas transalpino ya ha reconocido que el deterioro de las tasas de crecimiento en Italia hacia el 1% este y el siguiente provocará la desviación al alza del déficit, sin tener en cuenta la introducción paulatina de ciertas medidas de estímulo.

 

Mientras tanto, la estabilización de las alzas de los precios de producción en EEUU o las peticiones semanales de desempleo en el país, aportará pocas novedades. Así, la clave en el escenario estadounidense estará en la reacción de China a la confirmación de los aranceles ya apuntados y la evolución de las tensiones con Irán que ya ha expuesto con total claridad su resistencia a rebajar las exportaciones de crudo. Dos frentes de tensión que corren el riesgo de agravarse con la vista puesta en las elecciones de mitad de mandato en EEUU, ante unos resultados republicanos que no están siendo satisfactorios en las últimas elecciones especiales de senadores y congresistas.

 

La recientísima elección de un congresista en Ohio se saldaba con una mínima diferencia a favor de los republicanos en un distrito que han dominado desde 1980 y en el que los demócratas solo han ganado 3 veces en el último siglo. Una situación que no es nueva, dado que se ha asistido a otras seis elecciones especiales en feudos del partido republicando en las que sus candidatos han obtenido un respaldo significativamente menor al de otras ocasiones.

 

Por lo tanto, la política nacional en EEUU puede incentivar las tensiones en ciertas cuestiones globales, mientras que no deberemos perder de vista la actualidad emergente. De madrugada, se publicaban datos de precios de producción e IPC en China y, en la India.

 

En la actualidad, el tipo oficial indio se sitúa en el 6,5% y desde el FMI se defienden nuevos incrementos graduales debido a los riesgos al alza sobre la inflación, derivados del encarecimiento del petróleo y la depreciación de la rupia (actualmente en niveles de mínimos históricos frente al dólar). Desde el organismo internacional se proyecta una inflación media del 5,2% en 2018/19 frente al mínimo del 3,6% del anterior ejercicio fiscal. En otras palabras, India puede sumarse a la lista de países emergentes a seguir y no por motivos positivos.  

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.