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Publicado en INTERNACIONAL Viernes, 14 de septiembre de 2018 08:00

¿Qué hay tras la ralentización de los depósitos bancarios?

BBVA Research | El crecimiento de los depósitos de los bancos comerciales se ha ralentizado de forma significativa desde comienzos de año. En julio de 2018, la tasa de crecimiento de los depósitos se situó en el 2,9% interanual, frente a un promedio del 4,4% en el período 2016-2017 y del 6,3% entre 2011 y 2015.

 

Por el momento, este descenso del ritmo de crecimiento no ha tenido un efecto perjudicial sobre la actividad de préstamo, que se ha mantenido a buen ritmo; en junio y julio de 2018, los préstamos totales aumentaron un 4,3% y un 4,2% en términos interanuales, respectivamente. Si bien de cara al futuro los depósitos podrían emerger como un factor limitativo para la actividad de préstamo si la economía continúa expandiéndose, los bancos podrán superar este problema recurriendo a la financiación en el mercado interbancario en la máxima medida permitida por la normativa actual. En este informe se examinan los patrones históricos cíclicos del crecimiento de los depósitos y se analizan en profundidad las causas específicas que están detrás de la reciente ralentización.

 

 

La reciente ralentización del crecimiento de los depósitos coincide con el último ciclo de aumentos de los tipos de interés a corto plazo, que la Reserva Federal inició en diciembre de 2015. Hasta la fecha, los aumentos de tipos de la Reserva Federal no han estado acompañados de incrementos proporcionales de los tipos de interés de los depósitos de los bancos comerciales. Esto ha dado lugar a un crecimiento de los diferenciales de tipos.

 

Este fenómeno no se produce únicamente en la fase actual del ciclo, y ha sido ampliamente documentado en Drechsler et al. (2017). A continuación se ofrece un extracto de su conclusión: “Cuando aumentan los tipos de interés de los fondos de la Reserva Federal, el diferencial entre dichos tipos y los tipos de los depósitos también aumenta, provocando importantes salidas de depósitos... Cuando los tipos de interés se encuentran en niveles bajos, los bancos se enfrentan a la competencia que presenta el efectivo a la hora de suministrar liquidez a los hogares, lo que les obliga a establecer un diferencial bajo sobre los depósitos. Cuando los tipos son altos, la competencia a la que se enfrentan los bancos proviene principalmente de otros bancos, lo que les permite incrementar los diferenciales... Los hogares responden a este movimiento reduciendo el volumen de depósitos...”. Los efectos del aumento de los diferenciales de los tipos de interés son especialmente acusados en el caso de los depósitos de ahorro, que representan cerca del 80% de los depósitos totales presentes en la economía.

 

La ralentización del crecimiento de los depósitos bancarios que comenzó a finales de 2015 y se ha intensificado este año es coherente con los patrones históricos que se observan en las fases tardías de los ciclos expansivos. Dicha ralentización está impulsada por el aumento de los tipos de interés a corto plazo y el limitado beneficio de los mayores tipos de interés que los bancos trasladan a sus depositantes. Los bancos pueden seguir esta estrategia porque pueden dar respuesta a la demanda de nuevos préstamos con los activos existentes, que fueron acumulando en las fases anteriores del ciclo económico, lo que les permite optimizar la rentabilidad. Debido al atractivo relativamente menor que ofrecen los depósitos bancarios, algunos depositantes están recurriendo a otras opciones, y lo seguirán haciendo hasta que los bancos eleven los tipos de interés o el ciclo llegue a un punto de inflexión y los depósitos crezcan como consecuencia de la huida en busca de seguridad. Pese a que también existe la posibilidad de que la normalización del balance de la Reserva Federal pueda ejercer un efecto añadido en el actual proceso de ralentización, no está claro que así sea ni si este es significativo.

 

En este ciclo, los bancos en línea y con sucursales de plantilla reducida suponen una presión añadida para que los bancos aumenten los tipos de interés de sus depósitos. Este tipo de agentes presentan menores costes de explotación y, por tanto, pueden ofrecer una competencia más agresiva en términos de precios. Si los bancos no se enfrentan a este desafío pueden tener problemas para atender la demanda de préstamos, algo que tendrían que mitigar recurriendo en mayor medida a la financiación en el mercado interbancario. Esto podría deteriorar la rentabilidad y los perfiles de riesgo de los bancos, lo que a su vez tendría un efecto negativo para la economía. Podría ser motivo de preocupación para la Reserva Federal si continúa elevando los tipos de interés a corto plazo. Los bancos que mejores resultados obtienen en este nuevo entorno son aquellos que son capaces de prestar un servicio óptimo a sus clientes y, al mismo tiempo, maximizar sus ingresos (financieros y no financieros) y alcanzar un equilibrio favorable entre riesgo y rentabilidad.  

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