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Miércoles, 19 de septiembre de 2018
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Publicado en INTERNACIONAL Viernes, 14 de septiembre de 2018 10:00

El BCE reitera su predisposición a mantener la generosidad

Intermoney | El BCE acaparaba el protagonismo de la sesión del jueves con su reunión de política monetaria, tras la cual Mario Draghi declaraba que la institución mantendrá el calendario de retirada de estímulos, tal como había previsto, reduciendo las compras netas de activos a la mitad hasta diciembre de 2018; un mes tras el cual el BCE dejará de adquirir deuda.

 

En paralelo, se hacía saber que el PIB de la zona euro aumentará menos de lo previsto en el medio plazo, dada la contribución algo más débil de la demanda externa, mientras que las proyecciones de IPC sólo sufrían alteraciones en términos subyacentes.

 

Luego, un encuentro que cumplía con lo esperado, caracterizándose por el excelente mensaje y oratoria de Draghi y una confianza puesta en la evolución de la inflación. Previamente al encuentro del BCE, los focos se posaban sobre otras dos entidades: el Banco Central de Turquía y el BoE. Comenzando por el primero, el Comité del banco central turco no sorprendía al elevar el tipo repo a una semana (la referencia tomada como oficial), pero si en la cuantía pasando de 17,75% al 24% actual, frente al 21% esperado por el consenso de Bloomberg. La decisión venía auspiciada por los últimos datos publicados, en especial la inflación, que se situaba en 17,9% a. en agosto.

 

Desde la entidad se señalaba que los niveles del IPC suponen un riesgo significativo para la estabilidad de precios, a pesar de las condiciones de una demanda interna más débil. Asimismo, se hacía saber que cualquier nuevo dato o información puede llevar al organismo a revisar su postura; una posición que mantendrá hasta que, por lo menos, las perspectivas de inflación muestren una mejora.

 

La decisión del banco central se producía poco después que el presidente otomano, Recep Erdogan, criticase los altos tipos como una “herramienta de explotación” en un extraño discurso en el que defendía que los tipos elevados alimentan una alta inflación. La decisión de aumentar los tipos supone un soplo positivo para retomar el camino de la credibilidad en cuestión de política monetaria; algo fundamental para un país que está siendo observado con lupa por los inversores. La decisión también era necesaria para apoyar a una lira cuya debilidad preocupa y que ayer, tras la decisión la moneda turca repuntaba un +3,71% (6,1095 USDTRY).

 

En un segundo plano quedaba el BoE, el cual mantenía su política monetaria sin cambios; esto es, el tipo de interés en el 0,75% y las compras de bonos soberanos y corporativos a razón de 435 mm. £ y 10 mm. £, respectivamente. Todo ello, en base al desarrollo reciente de los datos en línea con sus pronósticos. La entidad comentaba que las últimas proyecciones económicas del banco central parecen muy encaminadas con un crecimiento levemente más dinámico de lo que la economía puede aguantar sin ocasionar presiones inflacionistas. Asimismo, la entidad se comprometía a continuar con un endurecimiento de la política monetaria a un ritmo paulatino, siempre y cuando haya un ajuste moderado hacia el “Brexit”.

 

Más allá de los bancos centrales, había que resaltar la desaceleración del IPC de Estados Unidos, el cual repuntaba un 2,7% a. en agosto frente al 2,9% prev. Así, tal desaceleración también era extensible a la inflación subyacente pues, eliminando los componentes volátiles, subía sólo un 2,2% a. tras el 2,4% a. de julio. El índice subyacente acusaba el leve freno en los avances de los precios de los servicios (2,8% a.) aunque, si bien esta partida es la más relevante al explicar un 62,5% del índice, eran igualmente representativas las desaceleraciones en la partida de transporte (6,4% a.), servicios sanitarios (1,5% a.) y ocio (0,1% a.).

 

El bache en la inflación estadounidense parece pasajero y el buen momento de la economía de los Estados Unidos el respalda el dinamismo en los precios; algo que podía apreciarse en la favorable evolución del S&P500 que repuntaba un +0,53% (2.904). El dato de inflación pasaba desapercibido para los treasuries y el T-Note a 10 años rendía en 2,968%.

 

En Europa, el Eurostoxx50 se anotaba un +0,21%, mientras que el Ibex 35 lograba avanzar un +0,24%. Igualmente, en el Viejo Continente, la inamovilidad de la hoja de ruta del BCE no causaba grandes movimientos los papeles europeos y la rentabilidad del Bund a 10 años se situaba en 0,423% (+1,2 p.b.). Donde sí se notaban movimientos era en el euro, que se apreciaba hasta 1,1693 EURUSD ante la confianza de Mario Draghi en la evolución de la inflación.

 

Para acabar y en clave de petróleo, la AIE comunicaba en su informe mensual que, si los productores no logran compensar la caída de la producción de petróleo de Venezuela y las inminentes sanciones de Estados Unidos a las exportaciones de energía de Irán, una contracción de la oferta podría enviar crudo más allá de los 80 $/barril. Desde el organismo se señalaba que las exportaciones de petróleo de Irán ya han caído cerca de 500,000 bpd, mientras los grandes consumidores comienzan a recortar sus compras. En lo que respecta a la cotización del Brent y del WTI, estas caían hasta 78,28 $/barril y 68,80$/barril.  

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