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Publicado en INTERNACIONAL Viernes, 18 de enero de 2019 00:00

Unas brechas de producción positivas y unos mercados laborales ajustados deberían hacer subir la inflación

Stefan Scheurer (Allianz GI) | Entre la esperanza y miedo... así podía describirse el estado de ánimo de los inversores antes de la votación sobre el acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea de la Cámara Baja del parlamento británico («House of Commons») a principios de la semana.

 

 

No obstante, después de que la mayoría de diputados rechazaran el acuerdo negociado por la primera ministra Theresa May, los próximos pasos son inciertos. Pueden abarcar desde un aplazamiento de varios meses de la fecha de salida establecida para el 29 de marzo y la consiguiente prórroga del periodo de negociación, hasta una retirada de la notificación de salida conforme al artículo 50 del Tratado de la UE. Para lo primero se requiere el acuerdo unánime del Consejo Europeo, que ya ha señalado estar dispuesto a un aplazamiento si el Reino Unido lo solicita. Lo segundo puede ser decidido unilateralmente por los británicos, conforme a una decisión del TJCE de diciembre. Lo único que parece seguro es que el gobierno tiene que presentar un plan alternativo. Por otra parte, la dinámica de crecimiento británica debería de ser cada vez más incierta, en particular si se concretase un Brexit sin acuerdo (enlace).

 

Entre la esperanza y el miedo se han movido asimismo los mercados de capitales en las últimas semanas. Además de la incertidumbre causada por el tema del Brexit, los débiles datos de comercio de China también afectaron la disposición al riesgo de los inversores. La disputa sobre los aranceles con Estados Unidos, la menor demanda mundial de bienes chinos y la moderación del crecimiento económico mundial han lastrado fuertemente el comercio exterior de China a finales de año. La coyuntura del país parece estar desacelerándose más de lo previsto anteriormente: el crecimiento de las importaciones, por ejemplo, se situó en un mínimo de dos años. El gobierno toma cada vez más medidas contra la ralentización económica: No solamente la reciente decisión de reducir los coeficientes de reservas mínimas bancarias –las medidas adoptadas al respecto ya empiezan a notarse gradualmente en un moderado aumento de la concesión de crédito–, sino también mediante unas mayores rebajas fiscales en el transcurso del año para impulsar el mercado interno.

 

En resumen, las señales de advertencia de finales de ciclo de la economía mundial han ido en aumento. Los datos macroeconómicos se han empañado en las últimas semanas en todas las regiones en general. Aunque la economía mundial sigue creciendo en torno a su potencial, ya ha tocado claramente techo. Unas brechas de producción positivas y unos mercados laborales ajustados en muchos países deberían de seguir haciendo subir gradualmente la inflación subyacente, incluso si la fuerte caída del precio del petróleo comporta una disminución temporal de las tasas de inflación general. Se prevé que la normalización de la política monetaria continúe, si bien los bancos centrales cada vez vinculan más su política de tipos a los datos económicos. Las declaraciones recientes de los responsables de la Fed apuntan a una moderación del ciclo de subidas de los tipos en Estados Unidos, ya que dada la ralentización del impulso cíclico, los numerosos riesgos políticos y geopolíticos y una mayor probabilidad de recesión a medio plazo, los riesgos bajistas han aumentado.  

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