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Viernes, 24 de noviembre de 2017

Los mercados en Europa vuelven a retroceder al son, de nuevo, de unos comentarios de J. Weidmann que siguen deshaciendo parte del camino recorrido durante las últimas dos semanas. Aunque nadie duda que el giro alemán es real y que si hiciera falta el BCE actuaría, Weidmann restó importancia al riesgo de presiones deflacionistas ayer. Durante una conferencia bancaria, el presidente del Bundesbank achacó los bajos niveles de inflación al precio de la energía y a los ajustes en los países en crisis. Y aunque confirmó que el BCE actuaría para prevenir periodos de inflación demasiado baja, también expresó que en estos momentos el riesgo de entrar en una espiral deflacionista es bajo. Weidmann espera que la recuperación económica en los países en crisis alivie la presión en precios.

Weidmann se mostró ayer partidario de que el BCE no prolongue su papel como supervisor bancario único más allá del establecimiento del Mecanismo Único de Supervisión (MUS). Apuesta porque el BCE establezca esta institución pero posteriormente sea otro organismo independiente el que lo controle. Finalmente, expuso que es importante que no se sobrecargue la política monetaria.

Constancio, por su parte, expuso también que estarían preparados para actuar si el nivel de inflación continúa siendo reducido. No hizo ninguna referencia a la posibilidad de que la institución emprenda ningún Quantitative Easing a la americana, pero asegura que la política monetaria continuará siendo muy acomodaticia por un periodo prolongado.

El Departamento de Trabajo publicó el viernes este crecimiento del empleo no agrícola, que contrasta con los 200.000 esperados por el consenso de analistas. Mientras, la tasa de desempleo se mantenía en el mismo nivel que en febrero, en el 6,7% (6,6% esperado). El comportamiento de esta tasa es consecuencia de la entrada de más de medio millón de personas en el mercado laboral en el citado mes.

De bancos centrales a ciclo económico. La próxima semana, el FMI podría publicar sus previsiones de crecimiento. Bolsas en máximos anuales y revalorización de la deuda periférica es el balance que nos deja la primera semana de abril, marcada por (i) la disposición del BCE a explorar vías no convencionales si la inflación se mantiene en niveles reducidos por un periodo prolongado de tiempo, y (ii) la caída de las primas de riesgo en los principales mercados emergentes.

Entre acción o mensaje, fue esta segunda opción la que primó en el seno del Consejo de Gobierno del BCE. Pero esta vez no hemos recibido un “lo que sea necesario”, sino que los inversores han preferido retener en la memoria la supuesta unanimidad que dice Mario Draghi ahora existe para tomar medidas si así lo exige la situación. Incluso el halcón de halcones Jens Weidmann parece haber comprendido que la zona euro se extiende más allá de las fronteras de Alemania y que la desinflación, así como la posibilidad de la deflación, son amenazas reales para el resto de sus socios de moneda (y comerciales), lo que el mercado ha interpretado inicialmente con euforia.

Dentro de lo dicho por el presidente del banco central, que asumió lo enriquecedor del debate, el abanico de posibles actuaciones no convencionales abarca los tipos de depósito en negativo y el lanzamiento de un QE a la europea. Pero eso sí, por lo visto y escuchado, ninguna medida antes de mayo para no violentar los resultados de cara a las elecciones europeas, es decir, de nuevo la política retrasando la necesaria adopción de medidas, siempre y cuando fueran efectivamente necesarias.

Así como el PMI manufacturero de marzo mostró un criterio más uniforme, el equivalente para el sector servicios mantiene el tipo para el conjunto de la zona euro, si bien país por país cambia un poco. De nuevo destaca la caída de Alemania respecto al mes precedente, y también vuelve a llamar la atención la subida de Francia, país que acaba de embarcarse en un cambio de Gobierno para no perder a su electorado ni el favor de los mercados. Además se publicaron las ventas minoristas de la zona euro como un todo, en este caso con una ligera decepción recogida en el crecimiento del 0,4% durante el mes de febrero, frente a una previsión una décima superior.

Una vez más o menos solventada la reunión mensual del BCE, la actualidad económica nos llevará a EEUU, donde se publica el más que importante reporte de empleo correspondiente a marzo. Antes de éste, el ISM de servicios conocido ayer nos dejó una grata sorpresa que de nuevo recupera la tracción perdida.

Fuente: Análisis TRESSIS

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