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Sábado, 16 de diciembre de 2017

De bancos centrales a ciclo económico. La próxima semana, el FMI podría publicar sus previsiones de crecimiento. Bolsas en máximos anuales y revalorización de la deuda periférica es el balance que nos deja la primera semana de abril, marcada por (i) la disposición del BCE a explorar vías no convencionales si la inflación se mantiene en niveles reducidos por un periodo prolongado de tiempo, y (ii) la caída de las primas de riesgo en los principales mercados emergentes.

Entre acción o mensaje, fue esta segunda opción la que primó en el seno del Consejo de Gobierno del BCE. Pero esta vez no hemos recibido un “lo que sea necesario”, sino que los inversores han preferido retener en la memoria la supuesta unanimidad que dice Mario Draghi ahora existe para tomar medidas si así lo exige la situación. Incluso el halcón de halcones Jens Weidmann parece haber comprendido que la zona euro se extiende más allá de las fronteras de Alemania y que la desinflación, así como la posibilidad de la deflación, son amenazas reales para el resto de sus socios de moneda (y comerciales), lo que el mercado ha interpretado inicialmente con euforia.

Dentro de lo dicho por el presidente del banco central, que asumió lo enriquecedor del debate, el abanico de posibles actuaciones no convencionales abarca los tipos de depósito en negativo y el lanzamiento de un QE a la europea. Pero eso sí, por lo visto y escuchado, ninguna medida antes de mayo para no violentar los resultados de cara a las elecciones europeas, es decir, de nuevo la política retrasando la necesaria adopción de medidas, siempre y cuando fueran efectivamente necesarias.

Así como el PMI manufacturero de marzo mostró un criterio más uniforme, el equivalente para el sector servicios mantiene el tipo para el conjunto de la zona euro, si bien país por país cambia un poco. De nuevo destaca la caída de Alemania respecto al mes precedente, y también vuelve a llamar la atención la subida de Francia, país que acaba de embarcarse en un cambio de Gobierno para no perder a su electorado ni el favor de los mercados. Además se publicaron las ventas minoristas de la zona euro como un todo, en este caso con una ligera decepción recogida en el crecimiento del 0,4% durante el mes de febrero, frente a una previsión una décima superior.

Una vez más o menos solventada la reunión mensual del BCE, la actualidad económica nos llevará a EEUU, donde se publica el más que importante reporte de empleo correspondiente a marzo. Antes de éste, el ISM de servicios conocido ayer nos dejó una grata sorpresa que de nuevo recupera la tracción perdida.

Fuente: Análisis TRESSIS

¿Cuánto pesarán sobre el BCE las advertencias de Christine Lagarde? El FMI publicará el martes sus nuevas previsiones de crecimiento global (la previsión de enero era de +3,7% en 2014), se enfocó en la necesidad de luchar contra los bajos niveles de inflación tanto en Europa como en Japón, “incluso con medidas no convencionales”. Se trataba de un discurso preparado como aperitivo del encuentro de primavera del G20 entre ministros de finanzas y Bancos Centrales en Washington la próxima semana (10-11 abril).

Los ministros de Economía de la UE-28, el Ecofin, dieron ayer el visto bueno a la llamada Tasa Tobin, que gravará la compraventa de acciones en once países europeos: Bélgica, Alemania, Estonia, Grecia, España, Francia, Italia, Austria, Portugal, Eslovenia y Eslovaquia. La Tasa podría estar en vigor en unos seis meses, posiblemente a partir de 2015, y según los cálculos de la Comisión Europea (CE) se podrían recaudar EUR 35.000 millones. Según avanzó ayer el Ministro de Economía, Luis de Guindos, parece que aún habría detalles importantes por cerrar.  No obstante, la propuesta aprobada ayer solo incluye las acciones y derivados, por lo que la recaudación estaría por debajo de ese cálculo inicial hecho por la CE que era mucho más amplio. El compromiso se formalizará en la próxima reunión de ministros de Economía de la UE de mayo.

El FMI considera que los avances realizados en el frente regulatorio no son suficientes para reducir el riesgo sistémico en todas las regiones y especialmente en Europa. Según las estimaciones del organismo, los principales bancos del mundo estarían recibiendo un subsidio implícito (medido como menor coste de financiación) de 590.000 M$ porque en caso de quiebra tendrían que volver a ser rescatados por los estados. Por áreas geográficas los importes alcanzan un rango de 15.000/70.000 M$ en EE.UU, 25.000/110.000 M$ en Japón, 20.000/110.000 m$ en Reino Unido y 90.000/300.000 M$ en Europa. Entre las principales recomendaciones del FMI para reducir los riesgos financieros y aumentar la competencia en el sector destacan las siguientes: (i) La creación de un impuesto para aumentar la estabilidad financiera que pagarían las entidades más grandes, también denominadas como demasiado grandes para caer, (ii) Aumentar las exigencias de capital para los bancos sistémicos, algo que ya se contempla en los nuevos requerimientos de Basilea III y (iii) la reducción del tamaño de las mayores entidades para minimizar riesgos, aunque esto dependerá en última instancia de las entidades financieras.

Fuente: Análisis Bankinter

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