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Domingo, 20 de mayo de 2018

Por Francisco López | El recrudecimiento de la tensión entre Ucrania y Rusia ha disparado la cotización de las materias primas y empieza a dejarse sentir en la renta variable. El Ibex ha llegado a ceder casi un 2% en la sesión de hoy (ya se dejó la semana pasada un 4,5%), aunque la buena apertura de Wall Street gracias al repunte del consumo en EEUU y a los buenos resultados de Citigroup le ha permitido atenuar las fuertes pérdidas iniciales.

Lo más relevante de la semana pasada no fue que el FMI proporcionara un enfoque más constructivo para el ciclo económico global (más apoyado en desarrollados que en emergentes), ni que las actas de la última reunión de la Fed hayan ofrecido un enfoque más “dovish” del que algunas palabras de Yellen en la rueda de prensa posterior a dicha reunión parecían insinuar, ni siquiera lo más relevante fue que Grecia realizara una emisión de bonos a 5 años, regresando así al mercado de manera formal. No, nada de eso fue lo más importante.

Según datos definitivos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa interanual de variación del Índice de Precios de Consumo (IPC) se situó finalmente en el -0,1% en el mes de marzo, una décima menos que en febrero.

Cabe recordar que la primera estimación del INE había sido de una tasa de variación del 0,2%.

Esta semana, la prima de los países periféricos europeos mantenía su corrección a la baja en un contexto de noticias positivas. Así, Grecia, colocó una cantidad superior a la prevista en deuda a 5 años, a un tipo muy inferior al esperado (4,95% frente al 5,0%/5,25% estimado). En 2012, el tipo a 10 años griego se situaba por encima del 40,0%. Por otro lado, destaca el buen resultado de las subastas española, irlandesa e italiana, o la mejora de la perspectiva de Fitch del rating de Portugal a positivo.

 

De la mejor a la peor semana, pasando por la FED y el BCE, con Ucrania de fondo: Si hace dos semanas veíamos los máximos históricos en los mercados americanos, de 5 años en Europa y de tres años en España, la pasada fue una de las peores semanas del año. Paradójicamente si la subida fue alimentada por la posibilidad de que el BCE inicie una QE y por la matización de la FED de que su política de tipos no ha variado, la caída de los últimos cinco días ha tenido como excusa la interpretación contraria. Ahora se descuenta por el mercado, que la disposición de los bancos centrales a seguir con políticas laxas, se puede deber a que la recuperación de la economía no sea tan sólida como se veía hasta ahora.

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