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Sábado, 26 de mayo de 2018
Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Miércoles, 17 de enero de 2018 00:00

El IPC de la Eurozona promediará una tasa del 1,5% en 2017 frente al 0,2% de 2016

Intermoney | La vuelta a la actividad de los inversores estadounidenses ha coincidido con un entorno bastante tranquilo en cuanto a las referencias de mercado; circunstancia que no se verá alterada durante la jornada de hoy. Desde la perspectiva de la zona euro, convivirán los datos de actividad del sector de la construcción, cuyo desempeño en los últimos meses ha estado lejos de copar las expectativas, con las cifras finales de IPC de diciembre.

 

La inflación de la Eurozona cerrará 2017 sin sorpresas al confirmar su moderación hasta 1,4% a., aunque a nivel subyacente la estabilidad de la inflación de servicios en 1,2% a. permitirá el mantenimiento de su tasa de avance en 1,1% a., teniendo en cuenta los precios del alcohol y el tabaco. Luego, sin sorpresas en el horizonte, el IPC de la UEM promediará una tasa del 1,5% en 2017 frente al 0,2% de 2016, después de un ejercicio en el que la inflación llegó a tocar el 2% a. en febrero cuando el efecto escalón energético fue más virulento.

 

Sin embargo, lo anterior es cuestión del pasado y lo importante es el futuro, defendiendo en Intermoney que hay motivos para esperar una ligera aceleración del IPC de la Eurozona hasta 1,6% en 2018, a pesar de las prudentes previsiones del BCE del pasado diciembre acordes con cifras del 1,4%. Una cuestión en la que ya hemos incidido bastante en los últimos días, cobrando mayor valor la continuidad del repaso a los escasos indicadores de la sesión que se completarán con las cifras de producción industrial y uso de la capacidad instalada de diciembre en Estados Unidos.

 

Los indicadores adelantados, como el ISM manufacturero en niveles no vistos desde 2010, anticipan un buen dato de actividad industrial en Estados Unidos. Sin embargo, dada la atención depositada en la inflación, su importancia puede verse eclipsada por el avance del uso de la capacidad instalada hasta 77,3%. De hecho, la evolución al alza de dicha referencia puede ser tomada como sinónimo de fuerzas a favor de las subidas de precios en Estados Unidos, a pesar del carácter terciario de su economía.

 

El avance del uso de la capacidad instalada se sumará a la última encuesta de la Fed de Nueva York, la cual apuntaba que los estadounidenses atesoraban el pasado diciembre las mayores expectativas de inflación desde febrero. La mediana de dichas expectativas a 1 año se situaba en 2,82% frente a los valores de 2,61% en noviembre, cifra que para el horizonte de 3 años repuntaba hasta 2,89% (máximos desde abril) frente al 2,78% previo.

 

En la anterior encuesta, las mayores expectativas de precios caminaban a la par de las alzas previstas para los salarios, apuntándose avances del 2,7% respecto al 2,6% de noviembre. Estas cifras representaban los mayores valores desde 2014 y se sustentaban, especialmente, en las respuestas de las personas entre 40 y 60 años y aquéllas con salarios entre 50.000 y 100.000 dólares/año.

 

Luego, la Reserva Federal puede alimentar sus argumentos para continuar con su estrategia de endurecimiento progresivo de la política monetaria en Estados Unidos, si bien no podemos engañarnos y las anteriores referencias serán “el relleno”, ante unos rendimientos del tramo largo de la curva soberana estadounidense que realmente marcarán sus pasos. En otras palabras, mientras se den movimientos ordenados y comedidos en este ámbito (con los ojos puestos en el T-Note a 10 años), la Fed seguirá endureciendo su política.

 

El problema es que, en cuanto a la deuda americana, los chinos algo tienen que decir y es muy significativo que, después del desmentido informe de la semana pasada sobre las tenencias de treasuries, la agencia de calificación china Dagong Global Credit Rating haya recortado su nota para Estados Unidos desde BBB+ hasta A-, situando su perspectiva en negativo. El motivo aducido por esta importante agencia a escala local para justificar el cambio era la creciente dependencia de la deuda en la economía más grande del mundo.

 

De vuelta a la Fed, debemos ser cautos con el Libro Beige a última hora de la tarde de hoy, dado que aunque no creamos que ponga en entredicho la mejoría de Estados Unidos, su tono en los últimos tiempos no ha sido todo lo claro que cabría esperar. Más directos serán los discursos de los miembros de la Fed, Charles Evans y Loretta Mester, recordando sus discrepancias en el ámbito de la velocidad con la que la Reserva Federal debe seguir endureciendo su política monetaria. No obstante, los inversores y periodistas buscarán pistas sobre su posicionamiento respecto a cómo debería establecerse el objetivo de inflación de la institución.

 

A pesar de lo expuesto anteriormente, las referencias de la jornada, como tal, no deberían causar gran impacto entre los treasuries, mientras que el euro podría perder algo de fuerza frente al dólar. En Washington son muy conscientes de la importancia de las rentabilidades de la deuda y la divisa y, en Frankfurt, también. De forma que, después de las últimas actas del BCE que arrojaron un tono más duro de lo esperado, la maquinaria de la entidad se “ha puesta a funcionar” para limar los avance del euro.

 

El martes y en base a fuentes cercanas al corazón de la política monetaria del BCE, citadas por Reuters, podíamos llegar a la conclusión que cualquier cambio de las guías dadas por la entidad todavía deberá esperar hasta marzo, momento en el que se atesorará mayor información. El nuevo objetivo es enfriar el euro y volveremos a escuchar que los mercados han “sobrerreaccionado” ante los mensajes procedentes de nuestro banco central. En la actualidad, desde el punto de vista fundamental, los niveles del euro pueden considerarse como neutrales, si bien la superación de la cota de 1,25 obligaría a hablar de ligera restricción a la sombra de los efectos adversos para la inflación.

 

Mientras tanto, en las bolsas el tono de fondo será positivo con los inversores en España atentos a la decisión de Fitch sobre el rating (el próximo viernes) y, en Estados Unidos, a los primeros pasos de la temporada de resultados. De momento, las encuestas de Bank of America Merrill Lynch señalan que los inversores han aumentado sus posiciones de renta variable hasta máximos de 2 años y han recortado su liquidez hasta mínimos de 5 años, ante las expectativas respecto a que el buen desempeño de las bolsas se pueda adentrar en 2019. Una encuesta global cerrada la semana pasada y en la que también se dejaba constancia del mayor atractivo de la zona euro.  

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