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Lunes, 18 de diciembre de 2017
Publicado en OPINION Martes, 13 de junio de 2017 08:00

Brexit sin dramas para las empresas españolas

Fernando Barciela | A la nutrida legión de periodistas, columnistas, economistas, analistas y comentaristas les gusta anunciar catástrofes. Avisar a los incautos. Entre ellas la del Brexit, que, según todos iba a provocar un terremoto en Europa, no ya solo en el Reino Unido sino en el resto del continente.

 

 

¡Pues bien! Por lo pronto no parece haber pasado gran cosa. Una devaluación de la libra del 10%, que si bien puede haber afectado las exportaciones de nuestros exportadores al país a lo largo de este año no es menos cierto que ha sido positiva para la economía británica. Sus exportaciones han estado subiendo, compensando así otras incertidumbres interiores y manteniendo las tasas de crecimiento y paro en niveles bastante saludables. De hecho, el PIB británico creció el 0,2% hasta marza y el 2% en clave interanual, lo que no está nada mal teniendo en cuenta los augurios anteriores.

 

Es posible que las cosas empiecen ahora a cambiar –qui lo sa–, pero de momento han ido notablemente bien. Todos los indicadores demuestran que el año 2016 no solo no ha sido malo sino que ha sido uno de los mejores en las relaciones económicas bilaterales entre España y el Reino Unido. Las exportaciones españolas alcanzaron máximos, pese a la devaluación de la libra. España exportó 19.000 millones de euros con un superávit comercial de 7.968 millones. Y los ingleses han seguido viniendo de vacaciones a España, nada menos que 17 millones, uno de cada cuatro ¡estuvieron aquí!.

 

Claro que sería aventurado y atrevido afirmar que la decisión adoptada por los británicos el verano del 2016 no ha tenido consecuencias para nuestras empresas en el país, dónde vemos a Santander, Ferrovial, Iberdrola, Telefónica y FCC. Estas compañías se han visto lógicamente afectadas por la evaluación de la libra en sus cuentas de pérdidas y ganancias, que se han reducido sensiblemente. La aportación del Santander UK al beneficio neto del grupo bajó un 14,7% en 2016. Pero este es un efecto, que ha durado una vez, y punto. Si la libra se mantiene en sus niveles, sus resultados volverán a crecer.

 

Habría también que decir que, pese a que las grandes multinacionales españolas en el Reino Unido han anunciado su intención de ser prudentes –es ‘de rigueur’, se lo deben a sus accionistas– no han mostrado la menor intención de reducir sus inversiones en el país. Inglaterra es el segundo destino de la inversión española en el exterior y no parece que exista ningún plan de modificar esa apuesta. Nuestras compañías tienen un stock de inversiones en el país de 60.000 millones de euros.

 

En Iberdrola, su presidente Ignacio Sánchez Galán ha asegurado que continuará invirtiendo en ScottishPower y en los numerosos proyectos en marcha en el país. Ana Botín, que estuvo al frente del negocio del Santander (23% del beneficio neto total del grupo) en Reino Unido antes de tomar el testigo de su padre, aseguró estar “tan comprometida como siempre” con ese mercado. También Josep Oliu, presidente del Sabadell, repitió el mensaje de sus colegas: riesgo a corto plazo, sí, pero la evolución será positiva a medio y largo plazo.

 

No hay que olvidar, además, que una libra más débil implica también un abaratamiento de potenciales inversiones de empresas españolas en el Reino Unido. ¿Tienen miedo entonces las empresas españolas al Brexit? Según ellas, en diversos estudios y encuestas, si le tienen miedo, pero la verdad no parece que les esté quitando el sueño. La realidad es que, digan lo que digan en Bruselas – y en Paris y Berlín – al final todos  suponemos que la sangre no va, no podrá llegar al rio.

 

El problema no está tanto en el Brexit en si sino en un Brexit que dejará el Reino Unido a los pies de los caballos con sus relaciones con Europa bloqueadas, colapsadas, sometidas a aranceles altos, etc. Eso no puede ser. No porque perjudique a las empresas inglesas, sino porque afectaría a las nuestras.

 

Las relaciones a nivel de cadena productiva en todas las grandes empresas, desde la aeronáutica al automóvil, están tan implicadas que cualquier bloqueo repercutiría sobre las actividades de los grandes grupos en Europa, desde España a Alemania o Holanda. Así que en Bruselas – y París y Berlín – van a tener que envainarse su resentimiento y buscar soluciones imaginativas para que la ‘espantá’ de los británicos no se convierta, entonces sí, en un drama para todos. Un estúpido drama que debemos evitar y que los grandes empresarios tienen clarísimo que se va a evitar. Quizá por eso el Brexit no les quite demasiado el sueño.  

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